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domingo, 3 de abril de 2011

¿Y si los ateos tienen razón?

Domingo Riorda


La organización Ateos de Estados Unidos (American Atheist) pidió que los dineros de socorro que se envían a Japón no sean suministrados a las iglesias sino a organizaciones benéficas seculares.

Si bien el presidente de los Ateos de Estados Unidos, David Silverman, en sus declaraciones a The Christian Post utilizó expresiones que podría haberse guardado, como la de llamar a la dirigencia de las iglesias “bufones religiosos” y que el dinero se usa para proselitismo y distribuir la Biblia, su propuesta debería ser atendida por las iglesias.

No es que en las iglesias no haya “bufones religiosos” ni que el esfuerzo solidario sea salpicado con otros propósitos extras del  objetivo principal, pero es oportuno tomar la idea para pensar si esa modalidad no llegó a su final como actividad eclesiástica.

En la historia de la iglesia se registra buen caudal de decisiones que ella tomó a su cargo, dado que los gobiernos no lo hacían y existían pocos grupos que aceptaban esos desafíos.

Vaya el recuerdo de  cristianas y cristianos que lucharon por la alfabetización,   profesionales  médicos  para curar a la gente, fundación de hospitales mientras  los gobiernos no se preocupaban por la salud de la ciudadanía. En ese pasado, eran muy pocos los grupos “seculares” que se colocaban en esa dimensión aunque, vale el reconocimiento, a partir de ellos surgieron las actuales ONGs.

En el rescate de la memoria no se puede dejar de lado las luchas contra el racismo, como en Estados Unidos y Sud Africa, y las de los Derechos Humanos y solidaridad con los refugiados en los países latinoamericanos. Apoyados o no por las organizaciones eclesiásticas oficiales, hubo legiones de hombres y mujeres que preñaron la historia con su cuerpo, mente y corazón y también con su sangre.

Con el tiempo los gobiernos fueron obligados a tomar en sus manos la salud, la educación, la aplicación de los Derechos Humanos, el respeto y la solidaridad con los refugiados de distintas características y surgieron innumerables organizaciones, las ONGs, que cubrieron áreas donde las iglesias habían sido pioneras.

Una vez alcanzado ese nuevo modelo de organización social  las  iglesias dejaron de ocuparse en ellas, o por lo menos aceptaron la validez de la acción gubernamental, ya que en ocasiones, como el caso de la educación, aun siguen manteniendo colegios primarios, secundarios y aun universidades y en la salud incursionan en Hospitales y Sanatorios.

En lo de cumplir con la solidaridad en situaciones de emergencias, como lo que ocurre en Japón, las iglesias la toman como una obligación institucional. En no pocos casos como la principal. Para ello utilizan dinero propio, aparte de las donaciones, pero sobre todo enorme cantidad de feligreses y feligresas que se dedican a esa tarea.

Lógico, las estructuras tienen sus demonios escondidos. Se  crearon organismos monstruos donde sus miembros pasan a ocupar cargos oficiales oficinescos y, no faltaba menos,   entraron en la lucha del poder, incluido serruchadas de piso, como cualquier otra organización.

Además, sus principales dirigentes –y otros no tan principales- adquirieron el hábito de pasar del sillón de la  oficina al asiento del avión para luego depositar su trasero en las sillas de reuniones internacionales. Rápidamente se agrandó la distancia entre ellos y los verdaderamente necesitados.

Por otro lado, esos organismos y campañas  revitalizan el rol de los otrora Te de Beneficencia. Aquellos que hacían las esposas de los dueños de empresas que explotaban a los trabajadores. Jornadas de póker, kermeses, encuentros sociales. Objetivo, reunir dinero para mantener con el mínimo de vida y fuerza a los trabajadores y sus familias. Trofeo especial para que sus esposos siguieran con la explotación esclavista.

Al igual que esas mujeres, que no se ocupaban de levantar el nivel de conciencia de los explotados, la mayoría de las iglesias que dedican esfuerzo y personal en estas obras llamadas de  solidaridad, no se comprometen en acciones que modifiquen el estilo de vida esclava que vive la mayoría de la población mundial.

Más aún, muchas de ellas son aliadas de sus gobiernos en la destrucción de poblaciones, incluidas sus ancestrales culturas, como el caso de los países de Medio Oriente, Africa y como lo fue, y aun lo es, Latinoamérica.

Una particular situación se desprende de esa actitud. Lo de Japón, como otras situaciones similares, levanta el clamor de las iglesias apelando a la oración de sus feligreses. Múltiples círculos de oración….por las víctimas. Ninguno para que Dios cambie la mentalidad y los corazones de quienes destruyen la tierra y esclavizan y matan a poblaciones enteras. 

Dios habla de distintas maneras por diversidad de personas.  Decía Jesús que el Espíritu se mueve como el viento, que no se sabe de dónde viene ni adónde va. Así como las iglesias atestiguan que Dios habló por medio de Ciro para alertar a su pueblo, hay que preguntarse si ahora no habla por medio de los ateos para derogar organismos que engordan el elefante de la institución eclesiástica y sirven de encubiertas excusas para no cumplimentar otros desafíos que debería afrontar la iglesia contemporánea.

Ejercicio sanador sería que la dirigencia de las iglesias se diera una tregua en considerarse patrona de la voz Divina y escuchara a los ateos como mensajeros del Buen Dios. En una de esas tienen razón. Va, creo que la tienen.

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=9425



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domingo, 20 de febrero de 2011

El silencio refuerza el oscurantismo

Domingo Riorda


Es preocupante  el silencio sobre  decisiones oscurantistas  de sectores que añoran las épocas la práctica del sometimiento y de la borratina de la historia.

La reflexión surge de la lectura de un despacho de la agencia SERPAL  que reproduce un artículo de Elena Luz González Bazán y Juan Carlos Cena  quienes comentan  “que el  28 de diciembre del 2010, la legislatura cordobesa votó la anulación del nombre Agustín Tosca a una calle en la ciudad de Córdoba”

Tres legisladores se opusieron.  Los demás “votaron a mano alzada, tocando botones y desconociendo la gloriosa historia de luchas de la provincia mediterránea”  La nota  señala que esos mismos legisladores,  que borraron el nombre de Agustín Tosco de una calle, “consideraron, en la misma sintonía oscurantista, el retorno de la educación religiosa a las escuelas”

A esos datos se agrega que  la votación de la deformación histórica y popular fue el  28 de diciembre día que  se toma para la broma deformando la recordación de la matanza de niños, ordenada por el rey Herodes con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret.  Los articulistas exclaman “Que casualidad, la iglesia no pone ningún obstáculo a esta deformación histórica”  aunque “si es una gran preocupación la educación sexual en las escuelas”

La conducta de Tosco marcó un hito en la dirigencia sindical argentina. Tímido de niño deja de serlo en la secundaria donde  es Presidente del Círculo de Estudiantes. Se le encomienda hablar en el cierre de cursos del último año de la Escuela del Trabajo Presidente Roca. Habiendo sido crítico del sistema de estudios  es coherente consigo mismo y se niega recibir el diploma final de manos del director. Las filas de los estudiantes rompen en aplausos. Toda su dirigencia sindical tuvo el mismo estilo.

Si bien esos datos explican la borratina de su nombre no se explica el silencio de quienes deberían habar protestado. Los responsables de la nota comentada se preguntan “¿Qué dijo el Sindicato de Luz y Fuerza? ¿el sindicato del Gringo?” Responden  “Nada”. Tampoco otros sectores que les corresponderían protestar y luchar, por historia y por dignidad humana, defendiendo personalidades que, como la de Tosco, se los envían al ostracismo de la memoria porque “lo odiaban porque era un incorruptible" al decir de Américo Melchor González, obrero del sindicato de Luz y Fuerza cordobés.

Igual  razonamiento debe  aplicarse a otras decisiones similares que se tomaron en el país. Entre las más recientes la del Arzobispado  de la Iglesia Católica Romana en Tucumán quien pagó 150 mil pesos por la caución al cura castrense José Eloy Mijalchyk,  procesado por delitos de lesa humanidad en esa provincia, y así evitó seguir con detención domiciliaria como partícipe secundario de la privación ilegítima de la libertad y tormentos contra cuatro personas en la causa Arsenales”  Los datos se encuentran en el artículo del periodista Gerardo Aranguren, en Tiempo Argentino del 12 de febrero y dado a conocer por el Centro Cristiano de la Comunidad Gay, Lésbica, Travesti, Transexual y Bisexual.

Otras acciones, cercanas en el tiempo, son la vuelta de la enseñanza religiosa en las escuelas  de Córdoba,  Salta y Catamarca y alguna otra provincia que se le escapa a la memoria del articulista. El reducido número de protestas. casi todas de índole local, indicarían que quienes deberían protestar perdieron la perspectiva histórica de las luchas del pasado y el perfil que debe darse a la sociedad del presente y futuro.

Las iglesias evangélicas, tanto las de la línea protestante como evangelistas, no pueden dejar en el olvido las luchas de los evangélicos, junto a otros sectores, para eliminar el dogmatismo católico romano de las escuelas, como también el dominio del Registro Civil y de los cementerios, en la perspectiva de un estado laico.

No se trata de que las iglesias se metan en política sino que las iglesias asuman su responsabilidad histórica en  la construcción de una sociedad sin fronteras, sin discriminación, sin poderes impuestos   por sectores privilegiados sino construido por el debate popular.

En esos casos el silencio no es salud.  Es tóxico.+ (PE)

PreNot 9359-110216

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=9359



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domingo, 30 de enero de 2011

JPII, la beatificación ideológica

Domingo Riorda


La beatificación de alguien se produce luego que se le comprueba  la dignidad (santidad) de su vida y que después de muerto realizó por lo menos una acción considerada milagrosa. Es decir, el milagro supera la dignidad de vida. Esta no tiene alcance para ser considerado beato por lo que la “santidad” queda en segundo lugar pospuesta por el pase mágico.

 El reconocido analista argentino Washington Uranga, en una nota publicada en el matutino Página 12 del 15 de enero, distingue entre argumentos “formales”, “procedimientos y razones canónicas”  y las “razones de orden político, institucional y cultura”.

Entre las primeras coloca como fundamental “la supuesta comprobación de acontecimientos milagrosos que según el juicio eclesiástico prueban que la persona es capaz de mediar ante Dios para generar hechos sobrenaturales”

En las segundas cusas se encuentra el accionar estratégico que en el caso de JPII se aceleraron los tiempos de proceso, al igual que con Teresa de Calcuta y José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, pero que “No ha ocurrido lo mismo, por ejemplo, con la causa por la cual se busca canonizar al obispo mártir salvadoreño Oscar Romero, asesinado en El Salvador el 24 de marzo de 1980 por su lucha a favor de los derechos humanos, y cuyo camino hacia la santidad institucional resulta mucho más difícil que el reconocimiento popular de la feligresía latinoamericana”  que en muchos casos lo nombra como “San Romero de América”

Esa diferencia de criterio se produce por la interpretación del estilo de vida de quienes son propuestos para la beatificación.  Esta es una actitud ideológica si tomamos en cuenta su definición como “un conjunto de ideas sobre el sistema general de una sociedad teniendo en cuenta los aspectos económicos, social, político, cultural, moral religioso”  es decir,  tener  una visión determinada sobre la vida.

Así es que la premura por la beatificación de JPII y  la demora en casos como el mártir Oscar Romero se debe a una cuestión ideológica, que se agrava si se tiene en cuenta que entre los criterios de beatificación el mártir no necesita el aval del milagro para ser declarado santo. Este aspecto explicaría porque el Vaticano no quiere reconocer como mártir a Oscar Romero ni a Enrique Angelelli, obispo asesinado en La Rioja durante la Dictadura del 76 en Argentina.

En el mencionado artículo Uranga entiende  que la decisión del Vaticano sobre JPII es una estrategia de reposicionamiento de la ICR y que “el papa Benedicto XVI se está reafirmando a sí mismo” ya que “no sólo es el sucesor de Wojtyla” sino que “fue su lugarteniente” y “ahora profundiza el rumbo conservador que le dejó como herencia su predecesor”

En esa óptica se desarrollan los argumentos de 13 teólogos que, junto a profesores católicos romanos de  Europa y América Latina, se oponen a la beatificación de JPII. En su manifiesto denominado “Llamada a la claridad” exponen siete cuestiones para fundamentar el rechazo  a la propuesta vaticana.

El texto, dado a conocer, entre otros,  por el Observatorio Eclesial de México, se afirma que Karol Wojtyla tuvo “tenaz oposición a considerar, a la luz del Evangelio, la ciencia y la historia, algunas normativas de ética sexual”; explicitó la “dura confirmación del celibato eclesiástico”; rechazó  “discutir en forma seria y profunda la condición de la mujer en la Iglesia”; la “no aplicación” de “normas establecidas por el Concilio Vaticano II para una mayor democracia interna” y practicó la “represión” de los teólogos de la liberación en América Latina.

Aseguran que encubrió a pederastas como Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, ejerció presión contra la Teología de la Liberación, bloqueó a las Comunidades de Base y se negó al diálogo con los fieles comprometidos con la justicia evangélica.

Entre los firmantes del manifiesto se encuentran el sacerdote Casimir Martí; el escolapio Ramón María Nogués, y el profesor de la Universitat de Barcelona Jaume Botey. También Juan José Tamayo, fundador de la Asociación de Teólogos Juan XXIII; Casiano Floristán, profesor emérito de la Universidad Pontificia de Salamanca, y Rosa Cursach, teóloga mallorquina.

Es evidente que la oposición a la beatificación de JPII presenta un estilo de vida, una ideología, distinta a la que mantiene el Vaticano. Desde la perspectiva cristiana se puede afirmar que son dos concepciones de interpretar el evangelio pero esa afirmación deja el asunto circunscripto a una discusión dentro de una organización. Es necesario recalcar el aspecto ideológico porque esas interpretaciones tienen que ver con lo que se entiende debe ser la vida humana y la concreción de una sociedad determinada.

Recientemente en Malargüe, provincia de Mendoza, Argentina, un cura que estaba escuchando un recital en la Fiesta Nacional del Chivo, se levantó de su silla, avanzó sobre el escenario e interrumpió al conjunto coral que actuaba alegando que lo que interpretaban, una crítica al celibato,  estaba en contra de la fe católica. Luego, ese mismo cura, en declaraciones radiales dijo que ““La violación de la fe es diez mil veces peor que la violación de una hija” Como el obispo local estaba en Vaticano habló el vocero eclesial quien justificó al cura porque defendía la fe. (*)

Esa es una visión de la vida, una ideología de cómo tiene que ser la sociedad que en el caso de este cura, del vocero episcopal y la poquísima reacción en contra de esas declaraciones comprobaría que ese acto corresponde al estilo que impone actualmente la ICR.

Hay que reconocer que el Vaticano tiene todo el derecho de adoptar la ideología que crea que debe tener. Lo que no tiene derecho es vender espejitos de colores para esconder o desfigurar su postura ideológica. (PE) 

(*) Ver PreNot 9319 del 110121
PreNot 9318-110121

www.ecupres.com.ar


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lunes, 28 de diciembre de 2009

Navidad ¿secuestrada?


Domingo Riorda

“Nos han secuestrado la Navidad” fue la frase acuñada por José María Arancedo, obispo católico romano de Santa Fe, que repitió el cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica Romana de Argentina y fue titular en los medios argentinos.

Junto a la dudosa validez de utilizar la Navidad para arrojar diatribas sobre los males de la sociedad, practica no exclusiva del catolicismo romano, ahora se agrega la suposición de que la festividad diciembrina fue secuestrada y que debe restaurarse su sentido religioso, sin especificar el contenido de ese reclamo.

La observación viene al caso porque hay datos históricos que no deberían obviarse. El 25 de diciembre, como Nacimiento de Jesús, es una fecha convencional, ya que el día exacto de ese nacimiento es imposible de especificar, y en los primeros tiempos del cristianismo no se celebraba. Recién alrededor del 200  comenzó a ser reconocida en Alejandría y desde entonces adquirió cierta popularidad. En el 325, cuando se realiza el Concilio de Nicea, Constantino aprovecha esa circunstancia para promover el nacimiento de Jesús como una fiesta de unidad para todo el imperio.

Desde tiempos ignotos existían celebraciones relacionadas a Saturno, que se realizaban durante la semana del solsticio -invierno europeo- y culminaban el 25 de diciembre. Como elemento facilitador para que los romanos aceptasen el cristianismo y continuaran con sus festividades, el papa Julio I pidió, en el 350, que el nacimiento de Cristo fuera celebrado en esa misma fecha. A veinticinco años de Nicea, se asimilaba a la propuesta de Constantino, pero ahora con argumentos religiosos.

Sobre la Fiesta del Sol circulaban dos creencias. Una, que el dios Sol había nacido el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo. La otra, que el dios Sol murió ese día y luego comenzaba otro ciclo. Esta versión es la que se encuentra en el siempre nacido Niño.

En otras culturas hubo fiestas similares. En Persia el Natalicio del dios solar Mitra. En Roma, Saturnalia, en honor a Saturno, cuando los romanos dejaban de hacer negocios y las guerras, intercambiaban regalos -algo que se cree que es propio de la Navidad- y liberaban temporalmente a sus esclavos.

En el norte de Europa, el 26 de diciembre se recordaba el nacimiento de Frey -el dios de la lluvia, del sol naciente y de la fertilidad- y  adornaban un árbol perenne, que representaba al  árbol del Universo, costumbre que se transformó en el árbol de Navidad. Los aztecas, desde el 7 al 26 de diciembre, celebraban el advenimiento de Tonatiuh, dios del sol y de la guerra.

Ireneo y Tertuliano, dos “Padres” de la Iglesia, no mencionan la Navidad como fiesta cristiana. Orígenes, otro “Padre”,  se oponía celebrarla porque en el Antiguo Testamento no hay celebración de nacimientos y si lo hacen “los pecadores”, como el Faraón y Herodes.

Después de ocurrido con Martín Lutero, algunas Iglesias Protestantes prohibían la Navidad por su relación con el catolicismo romano. Actualmente los Testigos de Jehová rechazan esa fiesta.

En Estados Unidos había divergencias sobre el particular. La primera Fiesta de Navidad se celebró en 1607, en acuerdo entre católicos y protestantes. Luego, en el proceso de su comercialización,  introdujeron a Santa Claus con su roja vestimenta, color de la Coca Cola. Y la proyectaron mundialmente acompañada del arbolito.

San Francisco de Asís, molesto porque las estilizadas imágenes artísticas navideñas lucían ropajes de gente rica y poderosa, promueve el  Pesebre de Navidad, el de la “pobreza” y “carencia”, signos indispensables para el amigo de los animales y la naturaleza.  Las hoy abusivas  Tarjetas Navideñas, que ahora van por internet, fueron introducidas en 1843 por el londinense John Callcott Horsley.

Desde hace décadas las Iglesia Cristianas se preocupan por la pérdida del “sentido” de Navidad que, como se denuncia en el presente, se dice que es “consumista”. Sin embargo el encuadre actual del recuerdo del nacimiento de Jesucristo es similar al que estuvo en su origen oficial y masivo, ya que el intento fue incorporar una conocida y masiva festividad “pagana” al “cristianismo”. Una metodología similar a los conquistadores españoles que levantaron templos “cristianos” sobre los lugares donde estaban los de los aborígenes o al incorporar la festividad de la Pacha Mama a la de la Virgen María.

El interrogante se fortalece si se observa el poco lugar del nacimiento de Jesús en los Evangelios –reducido a breves relatos de Mateo y Lucas- y el gran espacio, sustancial, a la creencia clave del cristianismo, que es la Resurrección de Cristo. Más aún si se tiene en cuenta que ese acontecimiento  esta circundado por la tristeza de Semana Santa con un fugaz destello de la alegría del Domingo de Resurrección, que alcanza buena concurrencia a los templos, pero ni comparación con la de Navidad.

Las declaraciones de los mencionados obispos católicos romanos argentinos enredan la respuesta al interrogante. Ladinamente utilizan variantes del verbo “secuestrar” que, en nuestros países, está asociado a “desaparición” de personas de quienes se ignoran su morada final. Sugestivo es que este “mal” que no se encuentra en la lista de los actuales “males” de la sociedad según la jerarquía eclesiástica,  y no solo católica romana.

Desde esta perspectiva es válida la pregunta sobre cual es el “sentido” de la festividad navideña que se quiere rescatar. ¿Es el rescate mítico de las festividades sobre la cual se apoyó la Navidad donde el niño siempre nace pero nunca crece? ¿Es la vuelta a la obediencia debida  la Iglesia Institución? ¿Es el sostener la Navidad  como instrumento del sistema socio-político de turno como fue en su origen?

Por otra parte esa malsana costumbre de proclamar males en la fecha que anuncia buenas nuevas, es un atropello para las miles y miles de personas que, con devoción y sencillez, recuerdan que Dios cumple su promesa de promover “bienes” mediante alguien que nació como cualquier otro hijo de mortal y que, crecidito, se jugó por la instauración de un mundo nuevo.+ (PE)


Domingo Riorda
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4225



martes, 15 de diciembre de 2009

Distintas formas de entender el mundo

Domingo Riorda

“Solamente con el discurso de mañana por la noche usted transformará en cínicos y desilusionados a multitud de jóvenes que fueron la columna vertebral de su campaña. Les va a demostrar que lo que siempre escucharon es verdad – que todos los políticos son así. No puedo creer sencillamente que usted va a hacer lo que se dice que va a hacer. Diga que no es cierto, por favor.”

Ese párrafo se encuentra en la “Carta abierta al Presidente Obama” de Michael Moore. La dio a conocer el día antes que el Presidente de Estados Unidos comunicara la decisión de incrementar la cantidad de tropas estadounidense en Afganistán.

Moore, dirigiéndose a Obama le explicitó cual debiera ser la actitud del Presidente.
“Su trabajo no es hacer lo que los generales le dicen que debe hacer. SOMOS un gobierno civil. Somos NOSOTROS los que debemos decirles a los jefes militares lo que deben hacer.  Es como el General Washington insistía en que debe ser. Es lo que le dijo el Presidente Truman al general Mac Arthur cuando este quería invadir China. “¡Usted está despedido!”

Obama, además de enviar más tropas a Afganistán, se hizo presente en Oslo para recibir el Nobel de la Paz. En la nota “Una manera de entender el mundo”, en Página 12 del domingo 13 de diciembre, el periodista Washington Uranga comenta:
“….Barack Obama desairó a quienes lo premiaron (a cuenta y por supuestos futuros méritos) con el Nobel de la Paz, haciendo una reivindicación de la guerra “justificada” (¿?). En la misma ocasión, el presidente norteamericano, que cada día se parece más a sus antecesores salvo por el color de su tez, dejó en claro que por encima de todo es el mandatario de la primera potencia del mundo y –mientras ordenaba enviar más fuerzas a Afganistán– pretendió sacarse de encima el adjetivo de cínico con el que sabía que le apuntarían porque “hacer uso de la fuerza es apenas reconocer la historia y las imperfecciones del hombre”. Le faltó decir que para corregir el rumbo de la historia y poner a raya las imperfecciones está, precisamente, el poder económico y bélico de los Estados Unidos”

Decisiones, como la de incrementar el número de tropas en Afganistán, se promocionan afirmando que esta es la realidad de la vida. Al respecto, en su Carta a Obama, Moore disiente y aporta datos probatorios,  con un buen uso de la ironía.
“Hace treinta años, un Día de Acción de Gracias, los generales soviéticos tuvieron la ¨brillante¨ idea de invadir Afganistán y ese fue el golpe final que sepultó a la URSS.
Es lógico que no puedan llamar a Afganistán el “Estado Jardín” (aunque podrían ver como el corrupto presidente Karzai, con nosotros detrás, tiene un hermano que  comercio con la heroína extraída de las amapolas) El apodo de Afaganistán es la “Tumba de los Imperios” Si no lo cree llame a los británicos, le daría en todo caso el número del Gengis Khan, pero lo he perdido. Tengo sí el de Gorbachov. Creo que es +1 22 789 1662. Estoy seguro de que él podrá hacerle  una atendible confidencia sobre el histórico error que está por comete”.

En el país que se encuentra hacia el final de  una de las dos grandes secciones que aparecen en el mapamundi construido por los países supuestamente desarrollados, ocurre algo parecido.

Tomando el caso de que en la ciudad Autónoma de Buenos Aires fue designado a cargo de la cartera de Educación Abel Posse, defensor del asesino y torturador Luciano Benjamín Menéndez,  Washington Uranga, siguiendo lo de Obama, detalla que
“Con lógica similar, pero en el ámbito local, Abel Posse asumió la cartera de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, reivindicando a los militares golpistas y violadores de los derechos humanos, la ¨mano dura¨ y acusando al gobierno nacional de ¨troskoleninista¨. Tampoco es nuevo lo de Posse. Con la diferencia de que el ahora ministro de Educación de la Ciudad se parece a sí mismo y a quienes, como él, siguen haciendo apología de los desmanes de la dictadura militar. Así como Obama dice representar el sentir de los norteamericanos, Posse asegura ser vocero de mayorías al sostener que lo que él expresa ¨lo siente todo el mundo¨. Si bien se puede discrepar con esta afirmación (basta preguntarse cuántos votos obtendría Posse como candidato a cualquier cargo electivo), es evidente que el ahora ministro es un vocero del sector más fascista e intolerante de la sociedad argentina”.

Mencionado a otros personajes “locales”, Uranga analiza que ellos
“forman parte de la misma manera de entender el mundo, según la cual la única verdad es la propia y, ¨por el bien de todos¨ y por encima de cualquier argumento, hay que imponerla así sea por la fuerza y la violencia, también por sobre las instituciones, cuando éstas no son funcionales a lo que ellos pretenden”

En ese país, que en un poco difundido mapamundi visto desde el Sur dejaría de estar en el último lugar para aparecer en  el primero,  funcionan instituciones que están enjuiciando y condenando a militares y civiles actuantes activos en torturas, asesinatos y  desapariciones durante la Dictadura del 76.

Esa es otra manera de ver el mundo, como también propone Moore a Obama en la mencionada carta.
“¿Qué hubiera hecho Martín Luther Kinf, Jr? ¿Qué hubiera hecho su abuela? No mande más pobres a matar a otros pobres que no los amenazan, eso es lo que hubiera hecho No gaste billones y trillones para sostener una guerra mientras que los chicos de este país duermen en las calles y viven al borde de la pobreza"

Una lectura ágil los medios de comunicación “locales”, habilita para distinguir el enorme esfuerzo que hacen los presuntos comunicadores para que la sociedad siga embalada en creer que cunde el pánico y olvide que la dirigencia política formateada para conseguir votos mediante el compromiso de  terminar con la inseguridad y la corrupción, utiliza sus primeras sesiones de flamantes diputados para discutir sobre quienes ocupan las sillas preferenciales de las Comisiones Parlamentarias y acuerdan aprobar leyes donde el tema de la corrupción y la inseguridad desaparecen.

Es una forma de ver el mundo desde la dirigencia. No desde la gente.

Resulta aleccionador que entre los pasajes bíblicos del domingo pasado, leídos en la mayoría de las iglesias, se encuentre el de Lucas 3 que relata lo ocurrido con  un ignoto desconocido, de ruda vestimenta, sin acreditaciones oficiales, un tipo del desierto, que tiene un gran poder de convocatoria.

La gente lo buscaba para recibir orientación. Lucas, un historiador, cuenta que fueron los soldados, los recaudadores de impuestos y los de un pasar económico relativamente bueno que tenía para la ropa y la comida. Ellos preguntan que deben hacer y obtienen las respuestas adecuadas para su rol en la sociedad.

Los de los sectores religioso y políticos ausentes sin aviso. Ellos, siempre, están convencidos que no necesitan reformatear sus conductas. Eso si, tienen habilidad y dinero para estar en el tope de las noticias como los salvadores de la gente. Lo de Lucas es un interesante método de entender el mundo.+ (PE)

PreNot 8617 - 091214
http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4197

viernes, 24 de abril de 2009

Enseñanza religiosa, rehén de acuerdos ocultos

Domingo Riorda

El espinoso, anacrónico y discriminatorio tópico de la enseñanza religiosa católica romana en las escuelas públicas sigue vigente en la Argentina. En la edición del domingo 1 de febrero, sin dejar de lado el comentario sobre el lefebvrismo del que se ocupan todos los medios, el diario Pagina 12 dedicó cuatro notas a la enseñanza de la religión en las escuelas públicas.

Con el título de “Con la cruz, la pluma y la palabra”, “Polémica por la incorporación de la religión en las escuelas de Salta” la periodista Mariana Carbajal afirma que “Se dicta tanto en las escuelas públicas como privadas, aunque sean laicas. La asignatura lleva calificación y los chicos deben rezar antes de entrar a clases. Salta se sumó así a otras provincias con educación religiosa. Y el debate ya trascendió la provincia”, agregando que en algunas escuelas “hay pequeños altarcitos con ofrendas” y que “la asignatura lleva calificación”. Por supuesto el contenido educativo es católico romano, aún cuando se diga que todas las religiones pueden participar.

El Ministro de Educación de la Nación, Juan Carlos Tedesco, al desarrollar la segunda nota titulada “La enseñanza religiosa”, aclara que dicha ley de la provincia ya estaba en la legislación anterior y responde a la Constitución de la provincia –con lo cual da el viso de legalidad- y que “La novedad radica en el hecho que la nueva ley salteña se dicta en el marco de los fines y objetivos de la Ley Nacional de Educación aprobada en diciembre de 2006”

Según el Ministro, “Esto significa que la enseñanza de la(s) religión(es) debe darse en el marco de una educación dirigida a formar personas y ciudadanos respetuosos de los derechos humanos y de la diversidad de identidades culturales o religiosas, solidarios, activos defensores de la paz y del diálogo como forma de resolución de los conflictos” que “valen para todas las escuelas públicas del país, sean de gestión privada o de gestión estatal”. Desde esta perspectiva, dice Tedesco, “no sería admisible que se enseñe una determinada religión (católica, judía, islámica, evangélica, etc.) promoviendo la concepción según la cual el otro es un impío, hereje, representante del Mal o un enemigo”.

Tedesco sostiene que “Necesitamos formar ciudadanos y elites dirigentes éticamente comprometidas con la justicia social, el respeto a los derechos humanos, a la paz y la solidaridad” por lo que “El Estado, nacional y provincial, tiene la obligación de supervisar estas formas de enseñanza para que este mandato se cumpla. En definitiva, se trata nada más y nada menos que cumplir con la ley”

Ambiguo razonamiento del Ministro de Educación Nacional sostenido por palabras harto conocidas, incluso para la generación que padecimos, en la década del 50, la obligación de estar en las clases de “Moral” porque no éramos católicos romanos y debíamos soportar una enseñanza de ese tema basado fuertemente en la doctrina católica romana con profesores y profesoras imposibles de sostener un debate medianamente racional

En la tercera de las notas de Página 12, firmada por Juan Esquivel, Doctor en Sociología, investigador del Conicet, se sostiene que “En una democracia, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar una amplia gama de libertades; entre ellas, la libertad de conciencia” y que “Ello supone el respeto por la pluralidad de convicciones –religiosas, filosóficas, etc.– que conviven en el seno de la sociedad. De modo complementario, la igualdad y la no discriminación son dos principios constitutivos de todo sistema que se precie de democrático”.

Desde allí “Resulta contradictorio que el Estado abone a estos ideales si, al mismo tiempo, impulsa una doctrina religiosa en particular, independientemente del carácter mayoritario o minoritario de la misma”

A esa altura de la lectura, el lector o lectora puede esperar que en ese momento Esquivel se refiera al caso de Salta. Pero no, hay algo mas que ignoraban o olvidaban el lector o lectora que en general esta bien informado.

Esquivel no apunta a la norteña provincia sino a una Constitución provincial “que discrimina y coarta la libertad de conciencia”, que es la Carta Magna de la provincia de Santa Fe. El investigador del Conicet cita que el artículo 3º de esa Constitución, afirma que “la religión de la provincia es la católica, apostólica y romana, a la que le prestará su protección más decidida, sin perjuicio de la libertad religiosa de que gozan sus habitantes”.

Sutilmente Esquivel dice que “Más allá del atenuante final” resulta inconcebible y digno de un Estado totalitario la determinación de cuál es “la religión de la provincia”, un derecho que le corresponde a cada ciudadano.

Pero Salta-Santa Fe no es un binomio solitario en la isla del asombro sino que “En Catamarca, por ejemplo, permanece el anacrónico requisito de profesar el culto católico apostólico romano para poder ser elegido gobernador o vicegobernador (art. 131 de la Constitución provincial)” observa Esquivel quien sentencia que “De acuerdo con la reglamentación, un evangélico, un judío o un ateo, por ejemplo, se encuentran imposibilitados de conducir los destinos de la provincia” para agregar que “en la propia Constitución Nacional, continúa vigente el artículo 2º que estipula el sostenimiento oficial del culto católico apostólico romano”.

Algunas apreciaciones de lo que estaría detrás de esas situaciones surgen en la nota “Una trinidad no tan santa” cuyo autor, Gerardo Bianchetti, es Profesor de Política Educacional de la Universidad Nacional de Salta.

Bianchetti se asocia a la idea de Tedesco de que “La enseñanza de la religión en las escuelas públicas de Salta no constituye un hecho nuevo desde el momento en que la Constitución provincial lo contempla”, por lo que, al igual que el Ministro, opina que no es la novedad de esta disposición lo que llama la atención “sino la constatación de la continuidad de una histórica alianza entre el poder político-económico local y la Iglesia Católica, que aparece como la que obtiene mayores logros de esa exigencia establecida por la Ley Provincial de Educación”

Para Bianchetti, y con razón, la ICR (Iglesia Católica Romana) de Salta que “se ha destacado por ser una de las más conservadoras del país, nuevamente se ha visto favorecida con la vinculación a esos poderes, reafirmando su función mediadora para que al César se les perdonen muchos pecados, recibiendo como contraparte algunas ventajas por esas indulgencias” y que “En el ámbito de la educación superior, es la Universidad Católica la que se beneficia por esa estrecha relación, ya que es la que provee los intelectuales tradicionales requeridos por el conservadurismo local, para ocupar espacios de poder”.

Ya en la nota de Mariana Carvajal se denunciaba que quienes enseñan religión en las escuelas públicas provienen desde sectores educativos de la ICR, conservadores por cierto. Ahora Bianchetti amplia el concepto, iluminando el circuito César-Iglesia afirmando que “El permanente interés por controlar los contenidos que se imparten a través de la educación en los niveles primario y secundario por parte de las iglesias, principalmente la católica, forma parte del intento por imponer, a las sociedades, una determinada cosmovisión fundada en preceptos religiosos, buscando recuperar el monopolio de la enseñanza ejercido durante siglos y que fuera limitado por el triunfo de las revoluciones burguesas que transformaron la educación pública en una razón de Estado”

Por si hiciera falta reforzar esta vigencia del ideal de Constantino plasmado en el Concilio de Nicea del 325 –nudo institucional de la relación Imperio-Iglesia- Bianchetti agrega que “En diferentes momentos de nuestra historia, gobiernos de distinta naturaleza hicieron concesiones a las demandas de la Iglesia como forma de establecer una alianza que permitiera defender un determinado orden social. En el caso de Salta, la inclusión de ese ¨espacio curricular”, con el argumento de que constituye el instrumento adecuado para la ¨formación en valores, oculta el principal objetivo, que es el de demostrar y ratificar la influencia y control que ejerce la Iglesia, sobre el poder político”.

Ese razonamiento puede incitar al descubrimiento de una ventana oculta por la enredadera de la información. Alianzas que van más allá de lo que uno mismo puede suponer. Me toca de cerca. Semanas atrás, en una correspondencia personal con una persona que ocupa un alto puesto jerárquico en una importante organización nacional, con trascendencia continental, compartiendo temas políticos del país y su relación con la ICR me dice que su temor “no es tanto por Bergoglio (que no tiene poder), sino por Aguer y otros voceros papales” Si la primera sentencia me dejó perplejo, la segunda me desorientó. Sin embargo, lo de Bianchetti apuntaría hacia ese mismo rincón donde duendes esconden la realidad en la almohada de las intrigas.

Un debates sobre lo de Salta-Santa Fe-Catamarca (¿hay otras provincias?) tiende a circunscribirlo en la cuestión de la “libertad religiosa” y en el simple y repetido tema del imperialismo vaticano. Sin embargo, aparece como mucho más amplio y complejo. Sus raíces se introducen en la triste historia de la relación Imperio-Iglesia que fomentó el sometimiento de los pueblos.

Gerardo Bianchetti apuesta fuerte a que “Si la verdadera preocupación fuera la de lograr construir una sociedad fundada en los valores que se proclaman desde la religión, la sociedad debería escuchar también fuertes reclamos por la explotación de los trabajadores, los negociados por las tierras públicas, la destrucción del medio ambiente o sobre la corrupción de quienes juran sobre los santos evangelios. El silencio sobre esos temas muestra que las preocupaciones pasan por otro lado y que el “César” puede quedarse tranquilo, porque alguien, que también tiene poder, le cuida sus espaldas” Por cierto, más allá de las diferencias públicas. + (PE).


Domingo Riorda
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sábado, 14 de marzo de 2009

Espiritualidad

Domingo Riorda

En la entrevista realizada a Leonardo Boff por Sergio Ferrari y Beat Tuto Wehrle (ver PreNot 8018 del 090313) el teólogo brasileño afirma que “No hay que dejar que la espiritualidad sea el monopolio de las religiones, sino un dato antropológico”

Ese concepto lo expresa al expresar “que una ética no se impone si no hay un áurea de espiritualidad” explicitando que es “Un sentido más amplio de la vida” ene. que “Estamos enganchados con algo que trasciende el mundo, somos seres en una serie infinita de acción que sólo descansan cuando identifican esa realidad más trascendente y ven lo que está por detrás”.

La propuesta de Boff es revolucionaria aún cuando las dirigencias eclesiásticas no la tomen en cuenta y sea recibida como un abuso del pensamiento o del estilo literario.

La espiritualidad es considerada como un área intrínseca de la religión. En el caso del cristianismo como algo esencial de esa expresión religiosa y que solo se logra si se inserta en él. Más aún, suele ser colocada como el camino a la salvación.

Cuando Boff sostiene que no debe dejarse que las religiones monopolicen la espiritualidad está afirmando que ella, la religión y en el caso concreto del cristianismo, no la tiene como propiedad privada.

Siglos atrás la Iglesia se sentía propietaria de la interpretación cósmica, hasta que alguien comprobó que la tierra no era el centro del universo. Con ese dato desplazó, junto al planeta tierra, al ser humano ya que este era considerado centro de la tierra y por lo tanto centro del universo. La jerarquía eclesiástica se alteró a lo sumo ya que ella se consideraba dueño del ser humano y por tanto del universo. Sintió en lo hondo el proceso de las relaciones líquidas mucho tiempo antes que las proclamara Zygmunt Barman.

En su rito de sobrevivencia la Iglesia se acomodó y amplificó otro polo de poder que había tenido más o menos en segunda prioridad. La interioridad del ser humano le pertenecía. Ese mundo tan profundo que ya preocupaba al salmista cuando descubrió que tenia un mundo interior que no conocía y que, en el lenguaje de su tiempo, lo denominó “los pecados no conocidos”

Hete aquí que décadas posteriores al que reubicó la tierra en el universo, surge alguien que se introduce en esa interioridad y establece lógicas de pensamiento y certifica mecanismos para tratarla y caminos para curar o mitigar las dolencias de la interioridad humana.

El conocerse a sí mismo, saber que pasa con ese mundo tan amplio como profundo, pasa a manos de especialistas. Curas y pastores, obispos y monseñores se rasgan las vestiduras por el avance de los nuevos Aníbal que cruzan los Alpes del asombro para tomar la Roma que es propiedad privada de los eclesiásticos.

Ahora, cuando todavía no terminaban de reubicarse del tronar de los elefantes de los bárbaros. Cuando habían logrado autoproclamarse propietarios del sagrado espacio de la espiritualidad dentro de la interioridad humana, llega alguien, de un país que no es de Europa, que provee excelentes jugadores de fútbol pero no le es permitido tener pensadores, para proclamar a los cuatro vientos que la espiritualidad es propiedad de todo ser humano.

En la lógica de no perder el poder sobre la vida de los humanos, de seguir siendo la madre de todos (porque ellos utilizan pocas veces el término todas), de mantener el dedo índice en tono acusador, se encuentran con el reclamo de compartir cooperativamente su posesivo reducto de la espiritualidad.

La jerarquía eclesiástica, de cualquier iglesia, percibe que tiene dos problemones a resolver.

Uno el reconocimiento de la espiritualidad como de todos y todas, “dato antropológico” según Boff.

El otro el de revisar el valor real de sus ejercicios y prácticas de la denominada espiritualidad cristiana. Entre los descubrimientos que aparecerán seguro que no faltará el eje de la sumisión, impreso en tantas oraciones y gestos como el beso del anillo, “y si el pastor lo dice”, el “hay que ser obediente”, cerrar los ojos –no ver nada– cuando se ora, arrodillarse para tomar la comunión. Palabras y actos gestuales incorporados desde las estructuras sociales de ser sumisos ante el poderoso de turno.

No solo habrá que otear como se desarrolla y vive la espiritualidad en otras religiones, sino como la desarrolla y vive el ateo y la atea, el agnóstico y la agnóstica y los y las indiferentes. Razón tiene Boff al hablar del “dato antropológico” que tiene antecedentes en Victor Frankl, Erich Fromm y hasta en el dignísimo Michel Onfray, por nombrar algunos a los que se pueden agregar Jean Paul Sartre y Albert Camús.

Es difícil, para no decir imposible, que las jerarquías eclesiásticas vean en la cita de Boff el movimiento del Espíritu, viento que sopla desde donde no se espera, y si que reaccionen fortificando sus muros porque detrás de ellos creen que pueden conservar el poder y el boato.+ (PE)


Domingo Riorda
09/03/13 - PreNot 8020
Agencia de Noticias Prensa Ecuménica
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