Mostrando entradas con la etiqueta Revolución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Revolución. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de mayo de 2011

De las elecciones, los terroristas y otros cuentos...

Manuela Trasobares Haro


En los últimos años he tenido una participación activa en la política ejerciendo como concejala de mi municipio y siendo candidata en las últimas elecciones generales. He aprovechado también para estudiar en profundidad las páginas de la historia del siglo XX que la oficialidad ha tratado de ocultar. Todo ello me ha revelado lo absurdo que es tratar de cambiar un estado cuyas raíces económicas y políticas están podridas.

A pesar de que he tenido varias propuestas para presentarme a las próximas elecciones, mi desengaño del sistema vigente es tal que me parecería una traición a las convicciones que he ido adquiriendo con la experiencia y el estudio. Me he dado cuenta de que el estado se convierte en una máquina de opresión para el ciudadano, independientemente de la tendencia política que lo dirija. El ejercicio del poder y la imperiosa necesidad de preservar el sistema y el status adquirido generan una corrupción que se extiende como la peste desde las cúpulas de gobierno hasta todos los rincones de la sociedad. Esta enfermedad mortífera es percibida como un mal menor. Tal es la alienación que ejerce el aparato estatal sobre las conciencias individuales y colectivas.

Soy consciente de que quienes queremos cambiar la organización política del mundo y hemos dejado de creer en el estado como instrumento nos hallamos ante un gran dilema. El mismo ante el que se encontraron los revolucionarios barceloneses el 19 de Julio de 1936 cuando, tras haber repelido al fascismo, decidieron por noble convicción no ocupar las instituciones de la Generalitat Catalana y mantener en ellas a la burguesía representada por Companys, quien finalmente les traicionó. Con el corazón y los ideales por bandera, no querían los anarquistas catalanes instaurar una dictadura del proletariado. A tenor del desenlace fatal que tuvo esta decisión pienso que estos héroes se equivocaron. Llegado el momento cumbre de una revolución, es preciso ocupar sin dilación las instituciones para posteriormente disolverlas y organizar comunalmente la sociedad.

Aunque no ha sido el factor más importante, también he influido en mi decisión de abandonar la política institucional la presión que se ha ejercido sobre mi carrera artística y educativa, quedándome cerradas las puertas de los centros docentes, organismos culturales públicos y subvencionados. A pesar del daño que personal y profesionalmente se me ha hecho, este sufrimiento en carne propia me ha alumbrado definitivamente sobre la complejidad del entramado de corrupción que ejerce como bastión de todo el sistema político. Más allá de las diferencias ideológicas que se aparentan, se escenifican y se prodigan en discursos, que no en acciones, la consigna básica de toda tendencia política institucionalizada es el mantenimiento del sistema, la alternancia y el reparto temporal de poderes e influencias con fines lucrativos.

Desgraciadamente la impronta en la mente del hombre y la mujer de los pueblos ibéricos es difícilmente reparable. Durante 70 años la maquinaria estatal ha estado trabajando sin descanso para atolondrar al ciudadano, para arrebatarle toda capacidad crítica o librepensadora, para hacerle ver como terroristas a quienes se desmarcan del pensamiento oficial. Son varias generaciones educadas en la ingnorancia, en la sumisión a lo establecido como única vía. Tal ha sido la fuerza centrífuga de este lavado de cerebro colectivo, que ante el asalto actual a los derechos del trabajador, su capacidad de reacción es nula.

En realidad el hombre occidental es tratado como un niño al que se puede contar un cuento con la moraleja que conviene. El estado dispone de unos canales de comunicación tan potentes que son capaces de hipnotizar al espectador e inculcarle una fe ciega en el mensaje previamente diseñado según los planes convenidos por los distintos círculos de poder encabezados por el económico. La CIA y el Pentágono son maestros en manipular el pensamiento colectivo, y han reclutado aplicados discípulos entre todos los estados de su órbita de influencia. Las cúpulas de EEUU llevan más de un siglo estudiando y practicando técnicas para dirigir la opinión pública, han tenido ocasión y necesidad de ponerlas en práctica en multitud de ocasiones y de enseñarlas en otros países. No les supone un esfuerzo extraordinario escenificar el ocaso de Bin Laden. Lo han hecho con la misma facilidad con que crearon su mito como excusa para seguir explotanto su gran negocio: la guerra y la invasión despiadada de otros pueblos para saquear sus recursos e imponer criterios convenientes.

EEUU es el paradigma del estado corrupto. A su imagen y semejanza nació la Unión Europea. El afán globalizador de estos dos monstruos junto con China ha supuesto el desmantelamiento de la industria tradicional ibérica, de la ganadería y de la agricultura. Hemos tenido que constreñirnos a una moneda cuya fortaleza es excesiva para nuestra capacidad y ello nos ha hecho perder poder adquisitivo y productivo. Es decir, que la UE ha dado al traste con todo el sistéma económico, ya de por sí no muy pujante, que representaba la peseta. Esta era la gran oportunidad que nos vendieron en su momento. Ahora la única oportunidad que le queda al trabajador e incluso al empresario es la de emigrar con la pérdida de capital humano y la tragedia que ello supone.

Pero la poderosa maquinaria de comunicación estatal es capaz de cambiar el pensamiento y la visión de las gentes con operaciones bastante simples. Si en un momento dado interesa el crecimiento del crédito, se convence fácilmente al ciudadano para que así lo promueva, se fabrica una crisis posteriormente y se le arrebata su patrimonio regañándole por haberse endeudado en exceso. Si en otro momento conviene fomentar el ahorro para que los capitalistas puedan recuperar el nominal de sus bonos, no habrá problemas para difundir un mensaje de asuteridad general.

Personalmente abogo por la liberdad individual que se subleve contra toda esta manipulación organizada. El discurso político se me antoja limitado para trasladar un mensaje tan universal. A pesar de las mil y una vicisitudes que me planteó la vida en sociedad, la naturaleza me otorgó la disciplina y las cualidades necesarias para la creatividad y la expresión artística.

Y quizá sea el arte el arma más adecuada para bombardear al ejército de mentiras con que nos invade el sistema. 

Manuela Trasobares, mezzosoprano, pintora y escultora.
http://manuelatrasobares.blogia.com


http://www.kaosenlared.net/noticia/elecciones-terroristas-otros-cuentos



REGRESAR A PORTADA

domingo, 10 de abril de 2011

Pueblo, ¡DESPIERTA!

Pep Castelló


A veces se me ocurre pensar cómo sería la historia si, desde tiempos inmemoriales, en las grandes batallas la tropa hubiese girado sobre sus talones y en vez de enfrentarse al enemigo hubiese lanceado a quienes los empujaban a la muerte. Pero no, no fue así, sino que fue como ya sabemos.

Desde los más remotos tiempos, con la sangre del pueblo se han disputado el poder caudillos, reyes, emperadores y tiranos de todo orden. Rara vez a lo largo de los siglos esa sangre ha servido para liberar al pueblo que la derramaba y hacerlo dueño de su destino, sino que a lo sumo le ha cambiado un amo cruel por otro que en principio no lo parecía tanto, como fue en su día la sustitución de la aristocracia por la burguesía, o la dictadura fascista española por nuestra ejemplar democracia. En los más de los casos, tras esos “cambios”, los nuevos amos o quienes les sucedieron siguieron abusando del pueblo, explotándolo y esclavizándolo.

Posiblemente habrá quien tilde de obvio el párrafo que antecede. No importa, pues a menudo se tiende a olvidar lo que conviene mantener vivo en la memoria si no se quiere seguir siendo víctima de la ambición de quienes esgrimen el poder. Para su propio bien, el pueblo debe tener presente el mucho sudor y la mucha sangre que han costado a la clase obrera toda esa riqueza que hoy siguen manejando a su antojo quienes ningún sufrimiento tuvieron que tributar por ella.

Ignoro como sería en las sociedades cazadoras y recolectoras, pero desde que hay memoria, la gloria de los fuertes se ha basado en el sufrimiento de los más débiles. La violencia y la crueldad han sido las bases de todos los poderes y los cimientos de las actuales civilizaciones. Las migajas de riqueza y bienestar que el poder reparte entre quienes mejor le sirven han sido y siguen siendo el motor de la historia y a modo de zanahoria colgada en la punta del palo han servido y sirven para manejar al pueblo según conviene a quienes a lomos de él cabalgan cual si de un borrico se tratara. “Dame pan y dime tonto” ha sido y sigue siendo el eslogan de los pueblos que han vendido su dignidad por sendos platos de lentejas. ¡Así nos va!

Grande ha sido el avance tecnológico de la humanidad en el último siglo, pero muy poca la evolución de la naturaleza humana en los miles de años que llevamos de historia. Y no nos hagamos ilusiones, que tampoco han sido grandes los progresos en el orden político-social. Vasallos eran nuestros tatarabuelos de los tiranos de su tiempo y vasallos somos nosotros, ahora, de los actuales. Las leves diferencias de forma que hay de entonces acá no dan lugar a entonar himnos de gloria a esta civilización occidental cristiana de la cual somos parte, ni tampoco al resto de la Humanidad.

La miseria moral del ser humano actual se hace patente con la permanente vigencia de aquella vieja ley mosaica: no matarás, no robarás, no mentirás, no codiciarás... Hoy seguimos matando, robando, mintiendo, codiciando... Quienes nos gobiernan saben de nuestras flaquezas y actúan conforme a ellas, de modo que matan y roban y mienten y codician con nuestro tácito consentimiento. Saben bien que en ningún momento los vamos a censurar sino al contrario, que por el beneficio que nos trae aceptaremos su injusticia para con los más débiles, sus conductas criminales para con los demás pueblos. Después de miles de años de civilización, no nos regimos por humanos principios sino por espurios beneficios. Así de triste es.

De vez en cuando se produce en la historia algún acontecimiento que aparentemente sirve para abrir los ojos de quienes por sistema permanecen con ellos cerrados. Pero no hay cuidado, que a poco la ceguera vuelve a dominar el panorama social y quienes por un momento pudieron vislumbrar alguna tenue luz vuelven rápidamente a la confortable oscuridad de la caverna. Los amos no tienen que temer, pues el pueblo sigue ciego a placer, como si de esa ceguera dependiese su mayor bienestar.

El mundo se nos cae a pedazos por el maltrato que le dan la insensatez y la codicia del sistema. Talados los bosques, envenenadas las aguas, contaminado el aire, llena la tierra de radiactividad... El cuerpo enfermo de la Madre Naturaleza “no resiste más”, como cantaba el viejo tango de César Vedani “Adiós muchachos”. Pero la gente sigue ahí, dócil, mansa, obedeciendo las normas del juego que dictan los políticos, sin organizar resistencia alguna a su barbarie, entregando la vida a la mayor gloria de quienes nos maltratan y explotan.

¡Ah, pueblo, pueblo, qué falta de conciencia! ¡Qué poca dignidad! ¡Qué ausencia de bravura! ¿Para cuándo esa auténtica revuelta y ese justo lanceo de quienes nos empujan a la muerte?

http://www.kaosenlared.net/noticia/pueblo-despierta


REGRESAR A PORTADA

domingo, 3 de abril de 2011

Fukuoka

Julio Monsalvo


Estamos impresionados por lo ocurrido y lo que sigue ocurriendo en Japón. Desde esta columna anhelamos fervientemente que estos sucesos sacudan la mente universal de la especie “homo sapiens/demens”, como nos denomina Leonardo Boff.

Un sacudón para que toda la humanidad tome consciencia que este modelo de “desarrollo” se atribuya la potestad de extraer, explotar todo y acumular para unos pocos.

Fundamentalmente tomar consciencia que la lógica utilitarista de este modelo es producto de una cultura que no respeta la Vida ni ninguna forma de vida en absoluto.

Unas semanas antes del terremoto del 11 de marzo, nuestra querida amiga Silvia Goya, quien vive en Misiones, nos comentó muy conmovida de su participación en un Encuentro de Permacultura.

Para nosotros no es casualidad que en su relato justamente incluyera palabras de Fukuoka, gran sabio japonés que propone la Agricultura Natural:

“Curar la tierra y el purificar al espíritu humano son un mismo proceso. Estar aquí, cuidando un pedazo de Tierra, en plena posesión de la libertad y plenitud de cada día”.

Estas palabras de alguna manera resumen la esencia del pensamiento de Masanobu Fukuoka, quien vivía como sentipensaba.

Trabajando e investigando en el Departamento de Aduanas de Yokohama en la Sección Inspección de Plantas, se dio cuenta que la manera de producir alimentos “científicamente”, alterando la Naturaleza, nos alejaba cada vez más de ser humanos.

Decidió trabajar en su pequeña granja, sin labranza de la tierra y sin uso de químicos. Su ejemplo se propagó por el mundo y hoy existen miles de grupos que siguen sus enseñanzas.

Nuestra amiga Silvia, en su mensaje, nos comparte también sus sentipensares “El trabajito es cotidiano, revolucionar la cultura, revolucionar los hábitos cotidianos, esas ‘verdades’ que automáticamente vamos repitiendo: usar y tirar…  Nuestra tarea es revitalizar la tierra, dejar de contaminar, vivir con una frugalidad consciente… todos podemos.

Alimentar el SerEstar, más que el tener. Una firme decisión y dedicación es necesaria con alegremia a nivel de consciencia colectiva, sin enojo por lo que falta. No nos alcanza el día para disfrutar de tantas maravillas”.

Quizás en este instante de la historia, los sentipensares de Fukuoka, fallecido a los 95 años, en 2008, nos estén iluminando un nuevo amanecer  para la Humanidad. Vivió como sentipensaba y sus sentipensares nos transmiten reflexiones sobre nuestro ser y estar. “En la Naturaleza hay vida y muerte y la Naturaleza está llena de gozo. En la sociedad humana hay vida y muerte, y la gente vive en la tristeza”.

Recordar que vinimos al mundo para ser felices y desarrollar todo nuestro ciclo planetario vivenciando la alegremia, es la revolución que tenemos la oportunidad de protagonizar día a día.

¡Un gran regalo de la Vida! Hasta la Victoria de la Vida Siempre!

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=9427


REGRESAR A PORTADA

domingo, 27 de marzo de 2011

Lecciones de la Comuna de París en su 140º aniversario

Greg Oxley


La Comuna de París de 1871 fue uno de los episodios más grandes e inspiradores de la historia de la clase obrera. Fue un gran movimiento revolucionario en el que los trabajadores de París reemplazaron el Estado capitalista por sus propios órganos de gobierno y mantuvieron el poder político durante más de dos meses antes de caer. Los trabajadores parisinos lucharon, en condiciones extremadamente difíciles, para poner fin a la explotación y la opresión, para reorganizar la sociedad sobre bases completamente nuevas.

Veinte años antes del advenimiento de la Comuna, tras la derrota de la insurrección obrera en junio de 1848, el golpe militar del 2 de diciembre de 1851 llevó al poder al emperador Napoleón III. A finales de la década de los sesenta, sin embargo, el fin del auge económico y la recuperación del movimiento obrero debilitaron seriamente al régimen. En agosto de 1870 los ejércitos de Napoleón III marcharon contra Bismarck. La guerra, según Napoleón III, permitiría a Francia conquistar nuevos territorios, debilitar a los enemigos internos y poner fin a la crisis financiera e industrial que asolaba el país. Guerra y revolución

El intento de Napoleón III de invadir Alemania fue su perdición. El 2 de septiembre, en Sedán - frontera oriental de Francia- el ejército de Bismarck capturó al emperador junto a 100.000 soldados. En París, las masas tomaron las calles de la capital para exigir el fin del imperio y la proclamación de una república democrática.

La llamada oposición republicana estaba aterrorizada por este movimiento de las masas, pero a pesar de todo, el 4 de septiembre se vieron obligados a declarar la república y a formar un "gobierno de defensa nacional". Las tropas alemanas rápidamente rodearon París y establecieron un cerco sobre la ciudad. El pueblo apoyó inicialmente al nuevo gobierno en nombre de la "unidad" contra un enemigo extranjero. Sin embargo, esta unidad tardó poco en romperse.

Fuera del ejército regular, una milicia formada por 200.000 personas -la Guardia Nacional, formada mayoritariamente por trabajadores- estaba decidida a defender París. Pero los trabajadores armados dentro de París eran una amenaza mayor para los intereses de clase de los capitalistas franceses que el ejército extranjero que estaba a las puertas de la ciudad. El gobierno decidió que lo mejor sería capitular ante Bismarck tan pronto como fuera posible.


PARÍS Y LA ASAMBLEA NACIONAL

Las zonas rurales de Francia estaban a favor de la paz y los votos del campesinado en las elecciones de la Asamblea Nacional de febrero dieron la mayoría a los candidatos conservadores y monárquicos. La Asamblea nombró jefe de gobierno a un empedernido reaccionario: Adolphe Thiers. El choque entre París y la mayoría "rural" de la Asamblea era inevitable.

La reaccionaria Asamblea Nacional provocaba constantemente a los parisinos, a los que calificaba de criminales y asesinos. París se vio privada de su estatus como capital de Francia, transferida a Versalles.


TRANSFORMACIÓN DE LA GUARDIA NACIONAL

La Guardia Nacional eligió un "Comité Central de la Federación de Guardias Nacionales" que representaba a 215 batallones, equipados con 2.000 cañones y 450.000 armas de fuego. Declararon "el derecho absoluto de los Guardias Nacionales a elegir sus dirigentes y revocarlos tan pronto como perdieran la confianza de sus electores". En esencia, el Comité Central y sus correspondientes estructuras en cada batallón fueron precursores de los soviets de trabajadores y soldados, que aparecieron en Rusia durante las revoluciones de 1905 y 1917.

Para Thiers, su tarea inmediata era poner fin a la situación de "doble poder" en París. Los cañones bajo la dirección de la Guardia Nacional eran toda una amenaza a la "ley y el orden" capitalistas. A las 3 de la madrugada del 18 de marzo, el gobierno envió soldados regulares a tomar estos cañones. Sin embargo, el ejército se desmoronó ante los Guardias Nacionales sin ofrecer la menor resistencia.

Thiers no había previsto la deserción de sus tropas. Presa del pánico, huyó de París y ordenó al ejército abandonar la ciudad. Quería salvar lo que quedaba del ejército y evitar el contagio del París revolucionario.

El viejo aparato del Estado estaba fuera de juego y la Guardia Nacional tomó los puntos estratégicos de la ciudad sin encontrar ninguna resistencia. El día 18 de marzo por la tarde, se formó un nuevo gobierno revolucionario basado en el poder armado de la Guardia Nacional.


GOBIERNO REVOLUCIONARIO

La primera disyuntiva a la que se enfrentó el Comité Central fue qué hacer con el poder. Después de mucha discusión se acordó organizar elecciones en los barrios (comunas). Al grito de "¡viva la Comuna!" los miembros del Comité Central expresaban el deseo de delegar el poder cuanto antes. La cuestión inmediata sobre la que decidir era qué hacer con Thiers y el ejército, en retirada hacia Versalles. Algunos propusieron perseguirlos para acabar con lo que quedaba de las fuerzas de Thiers. Pero sus llamamientos cayeron en saco roto.

Thiers aprovechó las vacilaciones de los comuneros utilizó para iniciar una campaña de propaganda y mentiras contra París, dirigida a las provincias, y, con la ayuda de Bismarck, reforzó la cantidad de armas y soldados para preparar un nuevo ataque sobre París.

La recién elegida Comuna sustituyó la dirección de la Guardia Nacional por un gobierno oficial del París revolucionario. El gobierno estaba formado por personas relacionadas con el movimiento revolucionario de una u otra forma. De sus 90 miembros, 25 eran trabajadores, 13 pertenecían al Comité Central de la Guardia Nacional y 15 a la Asociación Internacional de Trabajadores. Los blanquistas (seguidores de Blanqui, prisionero de Thiers) hombres enérgicos siempre dispuestos a medidas extremas y dramáticas pero con ideas políticas muy vagas, y los internacionalistas, eran una cuarta parte de la Comuna.


CONSTRUYENDO UNA NUEVA SOCIEDAD

La Comuna eliminó todos los privilegios de los funcionarios, congeló los alquileres, los talleres abandonados pasaron a estar controlados por los trabajadores, limitó el trabajo nocturno, garantizó la subsistencia de los pobres y los enfermos. La Comuna declaró que su objetivo era poner fin a "la anarquía y la competencia ruinosa entre los trabajadores por el beneficio de los capitalistas" y la "diseminación de los ideales socialistas". Se ilegalizaron los ejércitos "separados y aparte del pueblo". Se requisaron los edificios públicos para aquellos que no tenían un techo bajo el que cobijarse. La educación pública era para todos, lo mismo ocurría con los teatros, los centros de cultura y aprendizaje. A los trabajadores extranjeros se los trataba como hermanos y hermanas, como soldados de la "república universal del trabajo internacional". Se celebraban reuniones día y noche, en ellas miles de hombres y mujeres normales debatían sobre todos y cada uno de los aspectos de la vida social y sobre cómo organizar la sociedad en interés del bien común.


EL CARÁCTER SOCIAL Y POLÍTICO DE ESA SOCIEDAD, ERA INCUESTIONABLEMENTE SOCIALISTA.

Se ha escrito mucho sobre la incoherencia, la pérdida de tiempo y energía, sobre los errores del pueblo parisino en las diez semanas que estuvo en el poder dentro de los muros de una ciudad asediada. La mayoría son verdad. Marx y Engels fueron muy críticos con los comuneros por no tomar el control del Banco de Francia, que seguía pagando millones de francos a Thiers para armarse contra París. Sin embargo, la mayoría de las iniciativas importantes tomadas por los trabajadores apuntaban en dirección a la completa emancipación social y económica de la población asalariada como clase. Ante todo, a la Comuna le faltó tiempo. El camino hacia el socialismo fue cortado por el regreso del ejército de Versalles y el terrible baño de sangre que puso fin a la Comuna.


EL APLASTAMIENTO DE LA COMUNA

Sin duda, la Comuna subestimó la amenaza que representaba Versalles, ni intentó atacar ni tampoco se preparó seriamente para su defensa. A pesar del entusiasmo de los batallones de comuneros, éstos carecían de preparación política y militar serios.

El ejército de Versalles entró en París el 21 de mayo de 1871. Los comuneros lucharon con tremendo valor y finalmente el 28 de mayo fueron derrotados. Las fuerzas de Thiers provocaron una terrible carnicería en la que murieron más de 30.000 hombres, mujeres y niños, en las semanas siguientes asesinaron aproximadamente a otras 20.000 personas.

Marx y Engels siguieron de cerca los acontecimientos de la Comuna y sacaron muchas lecciones del primer intento de construir un Estado obrero. Sus conclusiones se pueden encontrar en los escritos publicados bajo el título “La guerra civil en Francia”. Antes del 18 de marzo declararon que, debido a las circunstancias desfavorables, la toma del poder representaba "una locura desesperada”. Sin embargo, tras los acontecimientos del 18 de marzo y el inicio de la revolución, saludaron la Comuna con un entusiasmo incondicional.

En la Francia moderna, como en todos los países industrializados del mundo, las condiciones materiales para la consecución de estos grandes objetivos hoy son incomparablemente más favorables que en 1871. Ahora nuestro deber es crear una base firme para conseguir la sociedad por la que lucharon y murieron los hombres y mujeres de la Comuna.

Traduccion: Militante (Mexico)
Fuente: http://www.marxist.com/lecciones-comuna-paris-140-aniversario.htm

http://www.rebelion.org/noticias/opinion/2011/3/lecciones-de-la-comuna-de-paris-en-su-140o-aniversario-124788



REGRESAR A PORTADA

domingo, 13 de marzo de 2011

Evolucion o Revolucion

Susana Merino


Hace ya muchos años, cuarenta, cincuenta, sesenta, no sé tantos o más que   los que tengo que los grandes gurúes de la economía nos han venido prometiendo que la copa desbordaría y que todos seríamos felices y comeríamos perdices… ¿Cuántas generaciones han pasado “sobre” los puentes, esperando, confiando, creyendo que el prometido  crecimiento económico alcanzaría para que todos pudiéramos disfrutar de una vida digna? ¿Cuántas generaciones deberán aparecer y extinguirse todavía si seguimos alentando esa falacia?

Aunque la torta esté llegando a los límites de un crecimiento que le está imponiendo forzosamente la naturaleza, el afán por hacerla cada vez más grande lo ignora y nada tiene que ver, como dice el economista chileno Manfred Max-Neef(1), con la “justicia social” sino que lo que buscan empresarios, políticos y gobernantes  es “seguir manteniendo la misma proporción que les fuera otorgada por el sistema”  aunque tienda a evidenciarse cada vez más una reducción de la parte de la torta correspondiente a los más pobres.

Nada cambiará mientras no nos decidamos a comprender que la solución está en, cito nuevamente a Max-Neef  ”pasar de la mera explotación de la naturaleza y de los más pobres del mundo a una integración e interdependencia creativa y orgánica” de “un gigantismo destructivo a una pequeñez creativa”.

Existen ya muchos y variados síntomas  de que tanto la humanidad como la madre tierra están buscando un equilibrio largamente amenazado por la codicia, la sobreexplotación, el sometimiento de los más débiles y aunque algunas manifestaciones naturales como los terremotos, las erupciones volcánicas, los huracanes no sean producto directo de la intervención humana son voces de alerta que nos recuerdan que nuestra suficiencia, nuestra soberbia  son nada frente a la potencia oculta de la naturaleza y a su potencial hartazgo por el maltrato a que venimos sometiéndola desde hace varios siglos.

Cuando hace ya poco más de veinte años el Consenso de Washington estableció las reglas  aún vigentes con  que el neoliberalismo orientó e introdujo sus políticas en casi todo el mundo, no hubo la menor mención sobre las probables consecuencias que esas directivas acarrearían a la sociedad ni al planeta:

Disciplina fiscal, Reordenamiento de las prioridades del gasto público, Reforma Impositiva, Liberalización de los tipos de interés, Cambio competitivo. Liberalización del comercio internacional, Liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas, Privatización, Desregulación, Derechos de propiedad.

Este simple enunciado pone en evidencia que nadie recordó ya “el derrame de la copa”, que nadie mencionó que el objetivo fundamental, el crecimiento sostenido, redundaría en beneficio de los países y de las comunidades más pobres, algo inimaginable desde luego, por cuanto ese conjunto de directivas estaban orientadas a desregular el mercado laboral, a entregar la explotación de los recursos naturales de los países subdesarrollados  a las empresas transnacionales, a reducir los gastos de los estados en políticas sociales, poniéndolas bajo la instrumentación y el control de dos grandes organizaciones burocráticas supraestatales el F.M.I. y el Banco Mundial.

Y ya que el derrame de la copa de la riqueza no solo no se ha dado espontáneamente sino que por el contrario se han establecido condicionamientos para  que eso no suceda, pareciera que el mundo, el mundo sometido, el mundo marginado, la humanidad desplazada de su propio suelo ha decidido desde  hace ya más de una década, desde Seattle en 1999, para ponerle una fecha, tomar al toro por las astas y comenzar a desarrollar tareas de concientización, de movilización, de convocatorias, de análisis, de diagnóstico y de propuestas para poner en marcha una verdadera ¿evolución?, ¿revolución .

Para mí allí reside el problema. Ya nadie, salvo quienes empecinadamente ciegos pretenden conservar sus privilegios, puede negar la proximidad de grandes cambios que incluirán la moral, la ética, la política, la ecología, la economía… Sobre todo estas dos últimas tendrán que  recordar su raigal parentesco y marchar juntas nuevamente hacia un destino común para pasar como dice el teólogo brasileño Leonardo Boff de la era tecnozoica a la ecozoica,   “manteniendo los ritmos de la Tierra, produciendo y consumiendo dentro de sus límites y poniendo el principal interés en el bienestar humano y en el de toda la comunidad terrestre”.   Porque de mantener sus actuales desacuerdos estaríamos frente a esa temida catástrofe planetaria que predicen los más tremendistas.

Yo creo que la humanidad no tiene vocación suicida y que más temprano que tarde encontraremos los caminos que nos conduzcan hacia esa transformación que de alguna manera nos anticipa Edgar Morin cuando dice que “debemos llegar a una metamorfosis post histórica a una civilización planetaria cuya forma es imposible  prever”.

Las actuales insurrecciones populares de los países árabes, las todavía tímidas manifestaciones de estudiantes y de trabajadores en Wisconsin (EE.UU.), las incontables reacciones populares frente a la destrucción ecosistémica  que producen  los emprendimientos mineros  a cielo abierto en todos los países del área andina, desde Centro América hasta la Patagonia, las reacciones populares en la misma Europa frente a la desocupación y la reducción de los beneficios sociales, son todos síntomas, indicios, anticipos de una toma de conciencia que irá globalizándose gradual o aceleradamente. Pero que pareciera estar decididamente en marcha.

¿Evolución o revolución? Quisiera apostar por una evolución consciente y aceptada porque no todas las revoluciones terminan exitosamente o generan los cambios necesarios pero por sobre todas las cosas porque en las revoluciones la sangre la ponen siempre los más débiles, los más pobres, los más necesitados aquellos a quienes en primer lugar deberían alcanzar los cambios que soñamos.

Nota
(1)    Manfred Max-Neef “La economía descalza” edit.NORDAN, 1986

http://desdemimisma.blogspot.com/2011/03/evolucion-o-revolucion.html


REGRESAR A PORTADA

Reformar o transformar

Juan Almendares


" la educación es una liberación, la pedagogía una forma de producir la libertad, y tanto la educación como la pedagogía han de preocuparse no de lo disciplinar o producir saber, sino de transformar sujetos. No producir sujetos, sino llevarlos a procesos de transformación de su propia subjetividad". Michel Foucault
 

En la serie de artículos que comienza con éste abordaré desde una perspectiva crítica las ideas o prácticas acerca de reformar o transformar. Ambas son ampliamente utilizadas en las políticas agrarias, educativas y de salud.

El enfoque es sencillo, sin ostentación ni adornos. No obstante de lo complejo de la temática; se parte de una realidad concreta: la situación de Honduras después del golpe militar del 28 de junio del 2009. La complejidad no implica un sentido abstruso del problema; es más bien una trama o tejido que vamos a desenredar mediante la reflexión, la crítica y la praxis social, siguiendo varios caminos en el laberinto del pensamiento y de la misma realidad.

Existe una diferencia significativa entre reformar o transformar. El primer vocablo significa modificar algo en una sociedad sin cambiar cualitativamente la estructura del sistema social existente. En otras palabras es cambiar aparentemente la forma o sea la configuración exterior de un gobierno en nombre de la democracia cuyo contenido es la desigualdad y la injusticia social.

Hablamos de un cambio aparente de la forma porque un cambio fundamental de ésta implica desde luego modificar el contenido. La forma y el contenido constituyen una unidad dialéctica.

La reforma puede constituir un cambio cosmético en el proceso social; sin embargo en ciertas circunstancias puede ser el preludio de una transformación social más significativa.

Transformar es ir más allá de la forma, es decir un cambio cualitativo o cambiar la esencia de las cosas; llegar a la estructura misma de los procesos. Por lo anterior una cosa es reformar un sistema y otra cosa es transformarlo. Ser reformista es gestar cambios sociales sin cambiar el sistema en que éstos, de manera amañada, se sustentan.

En consecuencia es diferente una posición que contribuya a la reforma agraria, educativa y de salud, sin cambiar las relaciones de poder en Honduras y otra es la transformación del agro, la educación y la salud que obviamente toca los intereses de clase y la lógica del capital mercantil, agroindustrial y financiero internacional articulado a una oligarquía nacional afianzada en las armas, la manipulación socio-educativa y el poder financiero.

Cuando las personas (sujetos)o grupos sociales (clases, colectividades o comunidades) toman conciencia de su realidad histórica y social; se organizan, movilizan, resisten y participan en el cambio de la forma y esencia de la estructura del sistema económico, político, ideológico y cultural dominante. Por lo tanto se convierten en sujetos históricos y políticos que transforman la realidad y se transforman a sí mismos.

Por el contrario cuanto se es conformista con el orden de las cosas, se adopta una posición neutra, indiferente y/o cómplice con la injusticia ocasionada por la clase dirigente y dominante. En esta última situación los sujetos son los ciudadanos defensores de las leyes que gobiernan la acumulación histórica del capital y participan en forma activa o pasiva en las violaciones al derecho a la vida y a la dignidad histórica de nuestros pueblos.

Hemos aprendido en los talleres colectivos de Amigos de la Tierra Internacional que los procesos de justicia climática y ambiental no están separados de las luchas de los movimientos sociales y que esta articulación es esencial para lograr la transformación local , nacional , regional y mundial En marco del contexto, la coyuntura, planes a corto plazo y la estrategia política para lograr los objetivos y metas trazados se requiere la organización , la resistencia la movilización para reformar o transformar las situaciones o procesos que las comunidades o los pueblos históricamente se plantean.

Nuestra invitación a la reflexión crítica parte de la realidad histórica, del proceso de lucha de los pueblos por lograr la satisfacción de las necesidades materiales, culturales y espirituales, basada en el respeto a la soberanía y defensa de los derechos humanos y planetarios.

El desafío se fundamenta en una pedagogía revolucionaria donde no hay profesores ni alumnos y se conjugan el saber, la sabiduría y el conocimiento. Es necesario ser el compañero o la compañera más sencilla y humilde en la construcción de una nueva sociedad.

Al sufrir Honduras por la ocupación militar estadounidense, las profundas diferencias sociales y la acelerada violencia estructural financiadas por el capital internacional, se requiere el amor y la solidaridad con nuestro pueblo y todos los pueblos de América Latina.
 
Comprender que la flexibilidad basada en principios y el amor humano y planetario nos alejan de la rigidez fosilizada, característica de las posiciones dogmáticas y sectarias. La transformación de Honduras será más real mediante la unidad de todas las fuerzas patrióticas.
 
El Frente Nacional de Resistencia Popular es la Fuerza más significativa en este momento histórico posterior al golpe de estado militar. Contribuyamos a fortalecerlo y a convertirlo creativamente en la fuerza principal transformadora de Honduras. En este momento histórico debemos asumirlo como un compromiso ineludible.
 
Tegucigalpa. Marzo. 2011.

http://alainet.org/active/45039


REGRESAR A PORTADA

domingo, 20 de febrero de 2011

¿San Mao?

Eloy Roy


Aunque bien enterado de los pecados gordos de Mao Zedong, el buen pueblo chino le conserva hasta hoy un sincero cariño. En el corazón de la capital, desde la puerta monumental de la antigua ciudad imperial, un cuadro gigante con el retrato de ese hombre responsable de la tortura y muerte de millones de personas, sigue presidiendo la vida de la China. No hay ciudad importante en el país que no lo tenga presente por medio de una enorme estatua blanca que parece de mármol o algo por el estilo. Su efigie se encuentra en todas las casas que se respetan. Y si, en ciertas partes del mundo, los autos usan estampitas plastificadas del Sagrado Corazón o de San Cristóbal para inmunizarse contra los accidentes, en la China son los medallones con la cara de Mao los que desempeñan esa importante función. A Mao, mucho se le ha perdonado, ¿por qué?

Dicen sus admiradores que se le perdona todo a Mao porque logró sacar de la miseria absoluta a la inmensa masa de los pobres de China. Y sobre todo porque Mao nunca se aprovechó del formidable poder que tuvo para hacerse rico o para hacer rica a su gente.
La Biblia dice que aliviar la miseria de un pobre borra los pecados (Si 3, 30). Parece que por eso los chinos, que no conocen la Biblia pero tienen un gran sentido común, han canonizado a Mao. Las guerras de Bush, por ejemplo, si al menos hubieran servido para aliviar la miseria de los pobres, tal vez se las podríamos perdonar…

Para mí no hay guerras buenas; todas las guerras son feas y las odio a todas. Pero si nosotros, los seres humanos todavía muy infraevolucionados, no podemos vivir sin guerrear; si por desgracia tenemos que seguir siendo cazadores, depredadores e insaciables carnívoros, que al menos nuestras guerras sirvan una causa buena, digo yo, como acabar con el hambre en el mundo y ponerle un alto a la devastación de la Madre Tierra.

En un gran esfuerzo de humanización de la violencia, los caballeros de capa y espada del medioevo concibieron el ideal de pelear, e incluso matar, por la defensa de la viuda y del huérfano, y a Robin Hood le pareció bueno robar a los grandes ladrones para dar de comer a los pobres. ¿Acaso, sería tan descabellado rescatar para nuestra cultura moderna ese viejo ideal caballeresco, en lo posible sin las flechas, las espadas, las pistolas o las bombas? Y si no, ¿no sería ya una gran mejora si nos entrenáramos a encauzar nuestros instintos de matadores así como nuestros misiles hacia algo más positivo que seguir engordando a los gordos y acabando con los pedacitos sanos que le quedan todavía al planeta?

http://todoelmundovaalcielochina.blogspot.com/2010/05/san-mao.html

 

lunes, 7 de febrero de 2011

José Martí aún anda en Cuba con su libro y su fusil al hombro como soldado humilde

Wilkie Delgado Correa


"Trabajemos para la dignidad y bienestar de todos los hombres” Un nuevo aniversario del nacimiento de José Martí, ocurrido el 28 de enero de 1853, nos convoca al recuerdo, la veneración, el homenaje y a mantener vivas sus ideas en el quehacer cotidiano del pueblo cubano y de esa patria común que es la humanidad. Y no puede ser de otra manera cuando se trata de alguien que, por sus luchas y la trascendencia de su pensamiento universal, merece honor imperecedero.

Con sus palabras certeras, más que con palabras propias, quisiera uno reflejar su significación para todos los tiempos. Y nada más simbólico que escoger unas ideas que sintetizan su personalidad extraordinaria dedicada a pensar y trabajar por el mejoramiento humano y sufrir y luchar por la libertad e independencia del pueblo de Cuba. En los campos insurrectos de la patria, preconizando la guerra necesaria de liberación, cayó sublimado por los más nobles ideales humanos.

Antes de su caída en combate en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895, había expresado su misión como hombre comprometido con el destino mayor de su patria:”A servir modestamente a los hombres me preparo; a andar con el libro al hombro, por los caminos de la vida nueva; a auxiliar, como soldado humilde, todo brioso y honrado propósito: a morir de la mano de la libertad, pobre y fieramente.”

Y es que vivió y murió convencido de lo que había afirmado con convicción absoluta: "Es la revo¬lución lo que tenemos que salvar. Si la revolución marcha y vence, la patria será libre al fin y vivirá. Predicar sin cansancio el espíritu humano y democrático de nuestra revolución. Todo por los que padecen.”

¡Qué hermosa imagen literaria y simbólica sobre sus pasos de preparación de las batallas por la redención del hombre y del pueblo! ¡Qué hermoso símil para describir la misión de los hombres generosos, sintetizada en estas dos frases: "Yo soy el camino”. "¡Andaremos como la luz!"

Y junto a las anteriores ideas, la caracterización y definición precisa de su pueblo, y la crítica acerba a quienes desconocen sus virtudes y grandezas: "nuestro pueblo humilde que es -digan los necios lo que quieran- el verdadero grande."

Y hoy que en Cuba se le rinde a Martí un homenaje perenne a través del culto a los libros y de toda la obra fecunda de la Revolución cubana, y se festeja la lectura y la cultura general en las ferias del libro de carácter anual, sirvan estas ideas martianas como preámbulo a nuestra próxima XX Feria del Libro 2011, que comenzará el 10 de febrero en La Habana y luego se extenderá a todo el país.

Y es que Martí, cuando se preparaba para iniciar su viaje en la expedición libertadora de Cuba, instruía a Gonzalo de Quesada sobre lo que debía hacer con sus libros, y confesaba: "Esos libros han sido mi vicio y mi lujo, esos pobres libros casuales, y de trabajo. Jamás tuve los que deseé, ni me creí con derecho a comprar los que no necesitaba para la faena.”

Y ya en los campos de Cuba, con los peligros y rigores frente a sí y a sus compatriotas, en las jornadas de todos los días desde su desembarco el 11 de abril hasta su muerte el 19 de mayo, Martí conversa mediante carta con la niña María Mantilla, a la que quiere como a hija. El relato es hermoso y aleccionador, y el tema de los libros está presente.

"¿Cuántos días hace ya que no te acuerdas de mí? Yo te necesito más, mientras menos te veo? Anoche, a las cuatro de la madrugada, estaba en el batey, como aquí llaman al patio de las casas de campo, al claro desyerbado que rodea la casa de vivienda: en el cielo, de un azul que parecía vivo, estaban encendidas las estrellas: la luna recortada, y como de un fuego suave, iluminaba de arriba un mazo de palmas: las hojas de las palmeras se mecían suavemente, en el claro silencio: yo pensaba en ti. [...] Estas lejos, entusiasmada con los héroes de colorín del teatro, y olvidada de nosotros, los héroes verdaderos de la vida, los que padecemos por los demás, y queremos que los hombres sean mejores de lo que son [...] Ya ves que estoy celoso, y que me tienes que contentar.

[...] Le hablé de ti en el camino a una guajirita que sabe leer letra de pluma: a una huérfana de nueve años:- ahora le llevo de regalo un libro: se lo llevo en tu nombre.- Haz tú como yo: haz algo bueno cada día en nombre mío."

Martí lleva de regalo un libro a una niña campesina como quien lleva el más apreciado tesoro, porque para él los libros significan todo lo hermoso y grande para el espíritu que sus ideas pudieron concebir. He aquí algunas de sus ideas preclaras:

"Un libro es siempre un motivo de alegría, una verdad que nos sale al paso, un amigo que nos espera, la eternidad que se nos adelanta, una ráfaga divina que viene a posarse en nuestra frente.”

"Los libros sirven para cerrar las heridas que las armas abren; que sirven para construir pueblos con los escombros que la piqueta revolucionaria ha echado a tierra; que encienden lo escondido; que sacan a la luz lo oscuro; que iluminan con colores vivísimos todas las fecundas e infatigables obras de la creación. Los libros consuelan, calman, preparan, enriquecen y redimen.”

Un libro, aunque sea de mente ajena, parece como cosa nacida de uno mismo, y se siente uno como mejorado y agrandado con cada nuevo libro nuevo.” Este año y en los años por venir ojalá que siempre nos acompañe, junto al libro cuya lectura nos atraiga, arrobe y enriquezca, el hombre que escribiera versos y libros con la misma dedicación que preparaba la obra redentora para su pueblo: nuestro Héroe Nacional, José Martí, que es de esos héroes verdaderos de la vida, de los que padecen por los demás, y quieren que los hombres sean mejores de lo que son.

Wilkie Delgado Correa, Doctor em Ciências Médicas. Profesor de Mérito
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=53450


REGRESAR A PORTADA

miércoles, 5 de enero de 2011

Paz y justicia navideñas

Pep Castelló

 

Pasó ya la Navidad y una vez más nos trajo paz, esa ambigua palabra que tanto expresa una bendición del cielo como la permanencia impune de un cúmulo de injusticias que conllevan amargos sufrimientos a una gran parte de la humanidad. Gracias a Dios o al Diablo, según desde donde se mire, nada ha puesto en peligro este sacrosanto sistema político-económico-social-religioso del cual de buen grado o a la fuerza somos parte.

El mundo cristiano lleva siglos celebrando en estas fechas el nacimiento del Mesías con liturgias que contemplan el cielo como el lugar de la felicidad suprema e infinita, fomentan la caridad, alaban la paz e ignoran la justicia.

Cenas y almuerzos de familia, belenes, arboles, luces parpadeantes, regalos, redoblada actividad en los comercios, shows mediáticos en los que no faltan los tradicionales discursos de los altos dignatarios -cínicos los más de ellos- se han sumado a la liturgia religiosa y contribuyen a mantener vivo ese paradigma de bienestar navideño que en mayor o menor medida ocupa nuestras mentes.

La paz y el bienestar lo llenan todo y no dejan lugar a la justicia. Y es que todo no cabe en la mente humana. Hay que elegir entre pasarlo lo mejor posible o complicarse la vida exigiendo respeto a la dignidad  propia y la de quienes son de nuestra condición. Y nadie se la complica si no tiene una fuerte motivación para ello. De ahí que el poder se aplique a desmotivar a las gentes, ya sea mediante la represión o simplemente llenándoles la cabeza de paz y bienestar.

El sistema tiene muy bien organizada la configuración mental de los individuos en la irresponsabilidad. La fomenta mediante la permanente contemplación de paraísos terrenales a través de los medios y de la publicidad comercial. Estrellas mediáticas, gentes que alcanzan la fama por arte y gracia de la Diosa Fortuna con solo ser fieles al sistema; elogio del lujo, de la molicie y el entretenimiento como el modo de vida más deseable; invitación descarada a la irresponsabilidad mediante eslóganes tales como “llévatelo ahora y págalo cuando te venga en gana”... De otra parte, una loa permanente del éxito personal, del individualismo, de la competencia carente de escrúpulos y de la agresividad cuando no la violencia como formas de alcanzar el éxito y el tan deseado bienestar.

Un permanente bombardeo de mensajes subliminales de la mañana a la noche a través de cuantos medios pone el desarrollo técnico a disposición del poder sirven para entretener las mentes y desviar el pensamiento hacia los gozos del consumo como antaño los sermones de la clerecía lo desviaban hacia el cielo y movían a la resignación y la esperanza en el más allá.

Si la mente humana ha cambiado poco desde que el mundo guarda memoria, los medios para manipularla se han perfeccionado hasta el extremo. El asedio que el sistema ejerce sobre los individuos de la gran masa humana que constituye el pueblo es hoy día ineludible. Nadie escapa a su influencia. La forma de vida que ha impuesto el capitalismo impregna hasta los tuétanos todas las capas de nuestra sociedad. Cualquier modo posible de ganarse la vida que esté al alcance de la población implica ya en sí mismo la aceptación del sistema y de sus reglas y leyes.

Vivimos inmersos en un paradigma denso y pegajoso. Generamos sistema en cada gesto con la mayor de las inconsciencias, del mismo modo que cuando caminamos por la calle respiramos sin darnos cuenta los gases que emanan los tubos de escape de los automóviles que nos rodean. Nuestra inconsciencia es la mayor aliada del poder. De ahí que se esfuerce tanto en entretener nuestras mentes y tenga legiones de especialistas a su servicio.

Tan solo tomando conciencia y uniéndonos podremos luchar contra esa pandemia de inhumanidad que genera nuestra civilización occidental cristiana, contra esa infecta lepra del alma que nos destruye como personas y como pueblo. Y ahí hubiesen podido decir mucho las iglesias cristianas en sus celebraciones de esta reciente Navidad. Pero no tenemos noticia de que lo hayan hecho sino que, como de costumbre, han invitado a sus fieles a mirar al cielo, a esperar una felicidad sin fin en el más allá a cambio de ser pacientes, sumisos y caritativos en el más acá. De ahí, quizá, que no hayamos percibido en la tierra ningún movimiento revolucionario semejante al que anuncian los evangelios.

Pep Castelló, para “La hora del Grillo”

REGRESAR A PORTADA

lunes, 25 de octubre de 2010

José Martí

José Pablo Feinmann


José Martí es un hombre y un intelectual admirables; es un poeta deslumbrante, un escritor de una prosa profunda, rítmica, musical, ya sea al servicio de la militancia, a cuyo servicio la puso constantemente, la utilizó una y otra vez sin cesar a lo largo de su vida, o ya cuando la colocó al servicio de la obra poética que legó a una posteridad que lo recibe con alegría y lo tendrá en uno de sus lugares más destacados para siempre. Porque Martí, además, representa en América quizá la imagen más acabada –junto con otros notables como Domingo Faustino Sarmiento, por supuesto– del intelectual comprometido, el intelectual que tiene una misión política que cumplir a la cual adosa su talento literario. O sea, el que tiene un talento literario siente que debe tenerlo para algo, que la literatura no se agota en sí misma sino que el don que ha recibido el escritor debe trascender al escritor mismo porque éste advierte que forma parte de una época, que está inmerso en una historicidad que lo condiciona profundamente y que cualquier cosa que haga o que no haga va a estar sobredeterminada, por usar este concepto que viene del fondo de los tiempos del viejo estructuralismo. Sobredeterminada por la historia, el entorno, la situación existencial en que cada uno está, y a la que nadie escapa, aunque diga “mi literatura no tiene nada que ver con nada, yo no comprometo mi literatura, mis palabras no se enlodan con la política, mi lenguaje no se enloda con la política, mi lenguaje es mío y me expresa a mí”.

El 26 de julio de 1953, el cuartel Moncada en Santiago de Cuba fue asaltado por unos guerrilleros que respondían a la conducción de uno llamado Fidel Castro. Cuando es llevado a juicio y cuando los jueces quieren saber quién es el ideólogo de este asalto, le preguntan entonces a Fidel Castro quién es el autor intelectual de esa operación que él y sus hombres acaban de cometer. No duda y dice: Es José Martí. Se habrán asombrado mucho los jueces, porque ignoraban que José Martí perteneciera a los hombres que, junto con el comandante Fidel Castro, habían asaltado el cuartel Moncada. Pero ocurre que la palabra de Martí había atravesado los años, que Castro y todos los que en ese momento comenzaban a luchar contra la sangrienta dictadura batistiana eran lectores de José Martí.

Martí habrá de escribir un poema dramático al que titulará Abdala y él dirá que está escrito expresamente para la patria. Abdala, entonces, le explica a su madre: “El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra ni a la yerba que pisan nuestras plantas. Es el odio invencible a quien la oprime; es el rencor eterno a quien la ataca y tal amor despierta en nuestro pecho el mundo de recuerdos que nos llama a la vida otra vez”. Entonces observemos que no confunde a la patria con la tierra. O sea, dice que el amor a la tierra es un amor ridículo. Es notable esto porque en estos días en nuestro país se identifica tanto a la patria con la tierra que es interesante que José Martí, que tiene algo más de talento que muchos hombres ligados a la tierra en la modalidad de la explotación y la posesión, diga lo contrario. Martí dice “el amor a la patria no es el amor ridículo a la tierra ni a la yerba que pisan nuestras plantas. El amor a la patria es el odio invencible a quien la oprime”. No olvidemos que dice esto en un momento en que el conquistador colonialista somete a su patria. “Es el rencor eterno a quien la ataca.”

Su vida comienza a realizarse en el modo de la errancia hasta que llega a EE.UU. A EE.UU. la llama la “América europea” y descubre muy pronto sus virtudes, pero también descubre cómo reaparecen ahí los vicios que creía haber dejado atrás en Europa y que no son lacras, son defectos, no quiero usar la palabra “lacra” que me parece una palabra muy de Fernández Retamar, que son defectos inherentes al capitalismo desarrollado. Martí vive en los EE.UU. y, bueno, ahí advierte que esa nación va a ser una nación imperialista que va a intentar apropiarse de la América latina, que la libertad de América latina para los EE.UU. será sólo un pretexto para ejercer el imperialismo de esa enorme nación sobre las naciones balcanizadas de América latina.

Martí era, además, un gran orador. Es posiblemente el más grande escritor americano junto con nuestro Sarmiento, si pensamos en el Facundo sarmientino, y escribe en todos los diarios del continente, ningún diario le cierra sus puertas porque se convierte en el batallador más importante por la libertad de Cuba y además se convierte en el gran batallador antiimperialista contra los EE.UU. Martí es el que señala primero que todos lo que va a ser la política norteamericana en América latina.

Emprende la lucha ya directa por la liberación de Cuba. La guerra contra España es una guerra totalmente abierta en 1895 y ahí va Martí con su enorme prestigio, un hombre al que ya llaman presidente pero que, sin embargo, va al primer puesto de la batalla. En esto se parece mucho a lo que vimos de Salvador Allende. Martí debió ser protegido en este sentido, se le debió decir –si no se le dijo será por la certeza de su negación–: “Vea, maestro, usted está para otra cosa, usted está para abrir nuestras cabezas, para volvernos lúcidos, para decir nuestras proclamas, pero no está para agarrar un fusil y actuar como un soldado de Infantería, tenemos otros para eso”, pero no es así. Martí siente tan imperiosamente que debe caer el colonizador español, que el 19 de mayo de 1895, en un lugar llamado Boca de Dos Ríos, lo sorprende una columna española. Martí avanza sobre esa columna y cae herido de muerte. La tropa cubana no puede recuperar su cadáver, los españoles lo llevan a enterrar a Santiago de Cuba, pero Martí quería morir de cara al sol, quería morir como no suelen morir los pensadores, los intelectuales, los filósofos, los pensadores profundos como José Martí, que suelen morir en su escritorio, en su despacho o en su cama, pero que han atacado de un modo muy profundo al enemigo a través del arma poderosa que son las palabras, las ideas, los conceptos, la desmitificación del opresor, del derecho del opresor de oprimir al oprimido. Y ésa era la tarea de Martí. Pero Martí quería morir de cara al sol y así murió.

Charles Dana, el que publicaba los artículos de Karl Marx y Engels, que en ese momento es el director del New York Sun, se entera penosamente de su muerte. Martí es llorado en Europa y también en EE.UU., y acá Fernández Retamar hace una interesante interpretación. Para él, afirma, no corresponde llamar a Europa y a EE.UU. países desarrollados, sino que él preferiría llamarlos países subdesarrollantes. Bueno, son las dos cosas, son países desarrollados porque a la vez son subdesarrollantes. Todo colonizador, el proyecto de todo colonizador, es subdesarrollante, porque el proyecto del colonialismo es lograr su propio desarrollo por medio del saqueo de la colonia. Y el saqueo de la colonia implica el subdesarrollo de la misma. Entonces todo país desarrollado se ha hecho a partir de un subdesarrollamiento del país colonial, del país sometido. En suma, hay países desarrollados porque los países desarrollados realizan una práctica subdesarrollante, que es la práctica colonizadora. Y esta práctica el capitalismo la realiza desde 1492, cuando Colón llegó a América para practicar la práctica subdesarrollante de los países de Europa, de los imperios colonialistas europeos.

Sus mensajes más precursores, los que más han prefigurado el futuro, a parte de la liberación del colonialismo español, son los que señalan las intenciones imperialistas y expansionistas de los EE.UU. Fernández Retamar omite algo porque dice que Martí “comprende, angustiado, que el próximo paso de EE.UU., conquistado el oeste, arrebatada la mitad de México y cicatrizada la Guerra Civil, será arrojarse sobre el resto de América y, en primer lugar, sobre Cuba”. Lo que no dice Fernández Retamar es que Marx y Engels apoyaban esta expansión norteamericana y hasta me atrevo a decir que, en caso de que EE.UU. hubiera invadido Cuba en el siglo XIX, en vida de Marx y Engels, éstos habrían aprobado esa invasión porque era la invasión del progreso, del desarrollo capitalista, la invasión de la burguesía que iba a instaurar un moderno sistema de producción del cual surgiría el proletariado industrial que verdaderamente habría de liberar a la isla de Cuba. La isla de Cuba, finalmente, hizo su revolución sin un proletariado industrial porque no lo tenía, pero la hizo con los campesinos respaldando el coraje de los hombres de Fidel Castro en ese temprano, y hoy lejano, enero de 1959.

Que Martí haya expresado una postura socialista es absurdo pedírselo, porque Martí no estaba para eso, Martí era un nacionalista revolucionario en una etapa muy concreta, en una etapa en que se tornaba necesario liberar a la nación del yugo imperialista. En esta etapa es toda la nación la que se libera. En la etapa socialista es la clase obrera la que, dominando a las clases explotadoras, se libera, eso es el socialismo. Pero lo que Martí hace es un nacionalismo popular revolucionario en el cual es la nación la que se opone a las pretensiones opresoras del colonizador. Esta fue la gran tarea de Martí, quien además incorpora en toda su temática la herencia que ellos, en tanto criollos, en tanto hombres cultos, tienen de los pueblos originarios. No es un hombre que haya olvidado de ningún modo la presencia del indio en la cultura de los países americanos.

En su Diccionario de autores latinoamericanos el escritor argentino César Aira, que sabe mucho de literatura y que es muy exigente, emite este juicio sobre la poesía de José Martí. Dice César Aira: “La poesía de Martí, Ismaelillo, Versos libres, Versos sencillos y las inconclusas Flores del destierro, es una de las más exquisitas y perfectas que se hayan escrito en la lengua española. Sus méritos como precursor del modernismo son secundarios ante su asombroso poder de iluminación. En cuanto a su prosa, abundantísima y casi toda ella circunstancial, es un modelo insuperable de maestría estilística y finura de pensamiento”.

Los textos circunstanciales son textos políticos, son escritos coyunturales destinados a la finalidad de la liberación de la patria ante el opresor colonialista. Voy a leer citas de sus Versos sencillos. que para él eran demasiado sencillos y les daba más valor a sus Versos libres, que son más complejos. Pero los Versos sencillos son de una extrema belleza y hasta serán reconocidos por todos porque son parte de una hermosa canción que es “Guantanamera” y que, bueno, no hay quien no la cante. “Yo soy un hombre sincero de donde crece la palma y antes de morirme quiero echar mis versos del alma. Yo vengo de todas partes y hacia todas partes voy, arte soy entre las artes, en los montes, monte soy. Yo sé los nombres extraños de las yerbas y las flores y de mortales engaños y de sublimes dolores. Yo he visto en la noche oscura llover sobre mi cabeza los rayos de lumbre pura de la divina belleza.”

Tiene otros de una densidad conmovedora: “Gocé una vez de tal suerte que gocé cual nunca cuando la sentencia de mi muerte leyó el alcaide llorando”. En estos Versos sencillos que, como vemos, son profundamente complejos porque penetran muy hondo en la condición humana, hay más adelante dos cuartetas donde habla del concepto de morir de cara al sol: “Yo quiero salir del mundo por la puerta natural, en un carro de hojas verdes a morir me han de llevar. No me pongan en lo oscuro a morir como un traidor. Yo soy bueno, y como bueno, moriré de cara al sol”.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-154662.html

domingo, 16 de mayo de 2010

Hincar la rodilla

Pep Castelló

Está en el aire y resuena por todas partes. “Zapatero ha hincado la rodilla ante los amos del mundo”.

¡Qué gran verdad! Tan grande como la necedad de no ver que la rodilla la hincó en peso la clase política española mal llamada de izquierdas, en aquellos tiempos de “la transición”, cuando ávida de poder abrazó la ideología capitalista.

En los años de gloria vividos desde entonces, todo ha sido un continuo plegarse a los amos del dinero. Ni una sola voz se ha alzado con fuerza en medio del panorama político oficial español advirtiendo que la ideología que por activa y por pasiva se estaba difundiendo entre el pueblo inerte era un ignominioso adoctrinamiento en favor de la irresponsabilidad ciudadana.

La izquierda, al igual que la derecha, ha apostado por hacer creer al pueblo que para vivir basta con sentir el gozo de nadar en la abundancia. Para nada se ha estimulado el sentido de responsabilidad cívica desde la izquierda política oficial. La obediencia y la aceptación callada han seguido imperando en su paradigma como imperaron en todos los órdenes de la vida durante los negros tiempos de la dictadura católico-fascista. Nada ha hecho para que el pueblo deje de tener como norma máxima de sabiduría el viejo refrán que dice “dame pan y dime tonto”. Y es ese continuado inhibirse, ese abandono de la responsabilidad cívica lo que ha dado pábulo a los actores del descalabro que hoy padecemos.

Todo el sistema educativo, tanto en el ámbito estatal como privado, ha priorizado el utilitarismo y ha desestimado la reflexión como forma ineludible de crecimiento humano. La técnica ha desplazado a la sabiduría. La economía a la persona. La adquisición de conocimientos y habilidades útiles para triunfar en la vida es desde hace ya mucho tiempo el objetivo principal de todos los programas educativos y de enseñanza-aprendizaje, desde el parvulario hasta la universidad. Y es esa idea del triunfo que promueve la ideología capitalista, ese deshumanizado afán de situarse por encima del vecino, lo que ha disgregado al pueblo y nos ha convertido en insolidarios individualistas.

Si algo ha hecho bien el capitalismo ha sido manejar el pensamiento de las masas. No así la izquierda política, que asumiendo irreflexivamente la misma deshumanizada forma de vivir y de pensar que la derecha más procaz, el mismo afán de triunfo y de lucro, se entregó a una cómoda actividad politiquera y descuidó todo cuanto contribuye a desvelar el pensamiento colectivo.

De repente, una buena parte de la ciudadanía se rasga las vestiduras. Hay quienes reclaman actitudes de izquierdas a quienes hasta ahora solamente pedían bienestar material y, como era de esperar, no faltan quienes dicen que ante una izquierda como la que gobierna mejor será votar a la derecha. Cuestión de opiniones; cada cual es muy libre. Pero casi en ninguna parte se le oye al pueblo reclamar una reactivación de la dignidad humana como no sea acusando a sindicatos y a políticos. La primera persona del plural está ausente en la mayor parte de los comentarios y discursos que afloran en el entorno. Nadie se siente llamado a nada. La necedad de seguir en la irresponsabilidad colectiva sigue vigente en la mayor parte de las conciencias.

Hoy nos hallamos rodeados de árboles que no nos dejan ver el bosque. El ancho camino de la opulencia que seguíamos se truncó de pronto y no sabemos por donde echar para salir del atolladero. Ni por asomo se nos ocurre que debemos hollar nuevas sendas si queremos seguir avanzando porque todos los caminos que nos ofrecen los amos del mundo tienen el mismo destino. La comodidad se cebó en el pensamiento colectivo y adormeció las conciencias. El pueblo lleva años dormido porque quienes tenían que haberle despertado no lo hicieron. La hidra de la codicia domina el mundo y lo seguirá dominando en tanto la dimensión humana no despierte en lo hondo de cada alma.

Pararle los pies al capitalismo es absolutamente necesario. Frenar su desmesurada ambición es tarea ineludible. Pero no bastará para vencerlo. No, si permanecemos en su mismo paradigma materialista, si no potenciamos la capacidad humana para descubrir nuevas sendas de solidaridad y de convivencia.  Es una ardua tarea que requiere esfuerzo, un largo camino interdisciplinar que debemos recorrer quienes tenemos a nuestro cargo desvelar mentes y sensibilizar conciencias. Apliquémonos con afán cuanto antes, pues como ya dijimos hace tiempo en esta misma página, “no nos salva ni Dios si no cambiamos”.

Pep Castelló

domingo, 6 de diciembre de 2009

Miles despidieron a Víctor Jara

TeleSUR

Los restos mortales del cantautor revolucionario chileno Víctor Lidio Jara Martínez, fueron despedidos este sábado por miles de personas que escoltaron el féretro del artista hasta el Cementerio General de la capital, tras dos días de sentido homenaje organizado por la Fundación que lleva su nombre, donde se inauguró un gran mural en su honor.

Depositados en un féretro de madera, con manillas de bronce cubierto con una manta negra de ribetes rojos, se encuentran los restos de Jara, quien fue asesinado el 15 de septiembre de 1973 luego del golpe militar contra el gobierno del presidente socialista, Salvador Allende.

El pueblo de Chile decidió rendir este tributo que finaliza en el Cementerio General de la capital del país, luego de los resultados de la autopsia realizada al cuerpo del artista en junio pasado, que arrojaron la causa de la muerte de Jara por multiples impactos de bala en el cráneo, tórax, abdomen, piernas y brazos, según un nuevo estudio sobre el caso elaborado por un laboratorio austriaco en días pasados.

Su viuda de origen británico, Joan Jara, acompañada de las dos hijas de ambos, Manuela y Amanda, expresó sentirse muy emocionada. También estuvo presente la bibliotecaria Eugenia Requena y la actriz Gloria König, directora ejecutiva de la fundación.

Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista (PC), señaló que "Víctor Jara cantó y sigue cantando a Chile y su pueblo, a sus luchas, esperanzas y sueños. Creo que ha llegado el momento de que Chile cante a Víctor Jara, que es lo que va a ocurrir con este funeral, que repara algo que le estábamos debiendo".

A Teillier le siguió la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) y la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP).

Una emocionada Mireya García, vicepresidenta de la AFDD, aseguró que los chilenos "teníamos una tremenda deuda con Víctor, que era despedirlo como corresponde a un cantor popular de tanta calidad. Hoy día tenemos el dolor y a la vez la tranquilidad de saber cómo murió. Tenemos el dolor porque fue acribillado. Bastaban muchas menos balas para matarlo físicamente porque moralmente no ha muerto".

El presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, quien fue detenido en la Universidad Técnica del Estado (UTE) junto al cantautor también se hizo presente para rendir tributo al artista popular.

"Para mi generación todo esto es muy emotivo. Soy parte del grupo que fue detenido con él, entonces este tipo de cosas a uno le llegan al alma. Estando detenidos pudimos conversar con él y todos esos recuerdos se hacen muy fuertes en una situación como ésta. Es un merecido homenaje".

La interpretación de un grupo de niños acompañados por el Sindicato de Cantores, entonaron frente al féretro el tema Luchín, aunado a Luis Le-bert (del grupo Santiago del Nuevo Extremo), quien cantó Homenaje, canción dedicada a la muerte de Víctor Jara, fueron los dos momentos más emotivos vividos durante el homenaje.

En las adyacencias de la Plaza Brasil, externa al recinto, un conglomerado de seguidores corearon temas de Jara y diversos artistas se desplazaron por el escenario instalado frente al galpón.

La tarde del 18 de septiembre de 1973 Víctor Jara fue enterrado en el Cementerio General sin flores, sin ceremonia. Sólo su viuda y dos acompañantes lo escoltaron hasta su última morada.

La caravana transcurrió por las avenidas Brasil, Compañía, San Martín, San Pablo, Morandé y General Mackenna, para luego tomar por un costado de la Estación Mapocho, luego avenida La Paz, para recibir el homenaje en en la pérgola de Las Flores.

Además se presentaron agrupaciones como Inti Illimani y el Partido Comunista, entre otras organizaciones, quienes despidieron al autor de El cigarrito en un escenario ubicado a 80 metros desde la entrada al camposanto.

El 13 de septiembre, la Novena Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago de Chile, decidió  poner en libertad  Paredes, tras el pago de una fianza de 180 dólares, debido a que la instancia consideró que "no representa un peligro para la seguridad de la sociedad ni para la familia de la víctima".

Cantautor de canciones como "Te recuerdo Amanda", "Plegaria del labrador" y "El derecho de vivir en paz", Víctor Jara fue detenido un día después que las fuerzas golpistas de Pinochet asaltaron la Universidad Técnica Metropolitana, donde se desempeñaba como profesor.

Luego de sufrir brutales torturas por parte de las represivas fuerzas militares en el Estadio de Chile, que en la actualidad lleva su nombre, y que en esa época fue convertido en centro de prisioneros, Jara fue acribillado el 15 de septiembre de 1973 y su cuerpo arrojado cerca de un cementerio de Santiago.

 
teleSUR
http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/63102-NN/miles-despidieron-a-victor-jara/



ARCHIVO

ETIQUETAS

Acción solidaria (16) Adolfo Pedroza (6) Adolfo Pérez Esquivel (6) América Latina (132) Amor (4) Análisis de la comunicación (39) Anarquismo (2) Aníbal Sicardi (3) Anticlericalismo (1) Antiglobalización (3) Antiimperialismo (19) Antisistema (5) Apostasía (3) Argentina (3) Ateísmo (1) Atilio Borón (1) Attac España (3) Beatriz Paganini (1) Boaventura de Sousa Santos (1) BOLETÍN (16) Braulio Hernández M. (2) Burguesía (2) Cambio climático (5) Cambiode paradigma (37) Capitalismo (79) Carlos A Valle (1) Carlos Valle (2) Catalunya (1) Ciencia (4) Ciencia y tecnología (1) Clases sociales (31) Clerecía (8) Colaboraciones (233) Colonialismo (7) Compromiso (3) Comunismo (3) Consumismo (2) Control y manipulación de las masas (17) Corrupción política (9) Crimen (10) Crímen político (7) Crisis (1) Cristianismo (89) Cuento (12) Cultura (8) David Choquehuanca Céspedes (1) Demagogia (7) Democracia (19) Derechos de los pueblos (23) Derechos Humanos (120) Desigualdad de género (2) Diálogo (2) Dignidad (2) Dios (1) Divagación (1) Domingo Riorda (7) Economía (11) Ecosociología (65) Ecumenismo (1) Eduardo Galeano (3) Eduardo Pérsico (23) Educación (22) Eloy Roy (4) Emigración (7) Emma Martínez Ocaña (5) Enrique Carfagnini (1) Entrevista (1) Equidad (109) Esclavitud (5) España (9) Espiritualidad (41) Estructuras sociales (62) Ética y Sociedad (253) Evolución social (2) Exclusión (1) Fascismo (8) Federico J. Pagura (1) Ficción (1) Filosofía (4) Foro Social Mundial (1) François Dubet (1) Gabriel Brener (1) Genocidio (2) Geopolítica (54) Globalización (2) Golpismo (4) Gonzalo Haya Prats (9) Guerra (11) Haití (7) Hambre (24) Heterodoxias (3) ICR (120) Idígenas (1) Iglesia (17) II-SP (1) Iktami Devaux (1) Imperialismo (42) Impunidad (7) Independencia (3) Intolerancia (2) Irina Santesteban (1) Iris M. Landrón (2) J.J.Tamburini (1) Jaime Richart (12) James Petras (1) José Comblin (3) José M. Castillo (39) Jóvenes (1) Juan Masiá (1) Justicia (5) kaosenlared.net (1) Laicidad (1) Leonardo Boff (43) LHDG (3) Libertad (4) Libertad de expresión (4) Libia (1) Lorena Aguilar Aguilar (2) Lucha de clases (15) Luis (1) Luis Alemán (2) Manipulación de las masas (6) Marcela Orellana (9) Marcelo Colussi (1) Marià Corbí (4) Mass media (13) Maya Lambert (3) Memoria histórica (12) Migración (1) Mística (2) Mujer (4) Narcos (1) Narcotráfico (1) Navidad (13) Ncionalcatolicismo (4) Neoliberalismo (14) Noam Chomsky (2) Ocio-negocio (1) Opinión (1) Ortodoxias (1) Oscar Taffetani (6) P. Luis Barrios (3) Pablo Richard (1) Paz Rosales (6) Pelota de Trapo (13) Pepcastelló (115) Pere Casaldàliga (3) Pobreza (45) Poesía (19) Poesía de la conciencia (2) Política (5) Psicología (1) Psicología Social (1) Pueblo (35) Pueblos en lucha (15) Pueblos oprimidos (13) Pueblos Originarios (9) Rafael Fernando Navarro (87) Rebelión (1) Recomendamos (3) Religión (23) Religión y Ciencia (12) Religión y Cultura (4) Religión y política (66) Religión y sexo (2) Religión y sociedad (39) Represión (9) República (7) Revolución (12) Sabiduría popular internáutica (2) Salud (1) Santiago Alba Rico (1) Sergio Ferrari (4) Sexo (2) Socialismo (3) Socialismo s. XXI (3) Solidaridad (9) Susana Merino (10) Taizé (3) Teología de la Liberación (13) Terrorismo de Estado (1) Thelma Martínez (2) Tortura (1) UE (1) Utopía (12) Valores humanos (6) Veca Muelle (1) Vicenç Navarro (3) VIDALOGÍA (2) Violencia (28) Violencia de género (6) Violencia política (46) Violencia religiosa (3) Violencia social (13) Walter Dennis Muñoz (21)